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Con motivo de la ordenación episcopal del nuevo obispo, la Catedral de Zamora estrena una nueva mesa de altar para la capilla mayor. Se cumple así el deseo del Cabildo de sustituir la mesa actual de madera, que no reunía las condiciones requeridas como altar del primer templo diocesano. La nueva mesa, que no afectará a estructura arquitectónica del presbiterio, ha sido realizada por los talleres de Artesanía Orejudo, S. L. Los pies del nuevo altar son de alabastro moldeado con detalles en oro y el tablero está realizado en madera, decorado con policromía y marmolizado. Mide un metro de alto, casi dos metros de largo y 95 cm. de fondo. El altar principal de la Catedral, del siglo XVIII, se encuentra colocado al fondo del presbiterio y por su ubicación no puede utilizarse actualmente para la celebración eucarística que tras la reforma litúrgica del Vaticano II requiere un altar más cercano al pueblo de Dios que permita la celebración en torno al mismo. Como solución provisional se colocó el altar de madera que se ha utilizado durante los últimos años y que ahora se sustituye por uno más acorde con el presbiterio de la Catedral y con la dignidad requerida para las celebraciones en el primer templo diocesano. No obstante, el Cabildo desearía, si ello fuese posible, poder colocar el altar principal en el centro del presbiterio y adecuar así definitivamente el espacio celebrativo a la normativa litúrgica actual. En las próximas semanas se sustituirá también la mesa de altar, el frontal y el ambón de la capilla del Santísimo realizados por el mismo taller que el altar mayor. Artesanía Orejudo Artesanía Orejudo, S.L. fue fundada en 1968 por la familia Orejudo en el municipio de Cabrerizos, en Salamanca, donde se ubicó el primer taller artesanal dedicado a la fabricación y decoración de tallas, espejos y otros complementos en madera y alabastro. Enrique Orejudo Alonso fue el socio fundador y primer escultor de la firma, ha realizado diversas obras como la Capilla de la casa de convivencias de Torreciudad o las esculturas de La Soledad y el Cristo yacente ubicadas en la parroquia de San José Obrero y en la Catedral de Salamanca respectivamente. Esta tradición artística ha sido heredada por sus hijos Enrique, Jorge y Vega Orejudo, continuando ellos el sueño comenzado por su padre, tanto a nivel artístico como empresarial. [ Volver ] |