La criminal masacre terrorista de esta mañana
en Madrid nos llena de inmenso dolor y tristeza. El enorme número
de vidas inocentes truncadas de modo indiscriminado, cuando viajaban
a su trabajo diario, constituye una barbarie diabólica, que sólo
puede merecer nuestra más radical condena y nuestro más
rotundo rechazo. Actos como éste son una ofensa gravísima
contra Dios y contra la más elemental dignidad humana. Nada puede
justificar este horrible y abominable hecho. Sólo puede merecer
nuestra condena y nuestro rechazo sin paliativos.
Esta Iglesia diocesana de Zamora se une al dolor enlutado de todas
las familias de los muertos y al sufrimiento de los heridos y de sus
familiares. Así mismo mostramos, en estos momentos de dolor,
nuestra solidaridad, apoyo y cercanía a la sociedad madrileña
y española, y nos unimos en el dolor a nuestra Iglesia hermana
de Madrid.
Invitamos a todos los creyentes a elevar oraciones a Dios por el eterno
descanso de los que han perdido la vida, por la pronta recuperación
de los heridos y por el consuelo esperanzado de las familias. A nuestra
oración unimos también la súplica ferviente a Dios
para que conceda a la sociedad española y a nuestros gobernantes
fortaleza y serenidad en estos momentos de tragedia y dolor así
como la sabiduría, la unión y la fuerza necesarias para
luchar juntos desde la ley y la justicia por la pronta desaparición
del terrorismo, especialmente de ETA.
Zamora, 11 de marzo de 2004
+ Casimiro López Llorente
Obispo de Zamora.