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Las
religiosas de Jesús Redentor abren una casa en Fariza de
Sayago
Un
nuevo carisma religioso
llega a la diócesis
Zamora, 20/10/03. Después
de un largo tiempo de reflexión y oración, la congregación
de Jesús Redentor manifestó al Obispado de Zamora
el deseo de abrir una nueva misión en nuestra diócesis
para lo cual solicitaron al obispo la posibilidad de establecerse
en el arciprestazgo de Sayago. El obispado aceptó el ofrecimiento
y las religiosas de Jesús Redentor se establecieron en la
Casa parroquial de Fariza. Mª Ángeles Antolín
y Mª Luisa Monedero son las dos religiosas que han enriquecido
a la Diócesis de Zamora con este nuevo carisma religioso
que hace de la reconciliación el eje central de su vida.
Después de dos meses de estancia en Zamora, el pasado jueves
13 de noviembre se firmó un convenio de colaboración
entre la Diócesis de Zamora y la Congregación religiosa.
Las razones por las cuales esta congregación optó
por establecerse en Sayago las expresa así la Delegada General
para las casas de España:
"Después de un largo tiempo de oración, de
reflexión y de diversos contactos mantenidos con la diócesis
de Zamora, optamos por integrarnos en una nueva misión
en esta diócesis y más concretamente en la zona
de Sayago, considerada como el lugar más idóneo,
ya que allí no hay presencia de otras comunidades religiosas.
Creemos que esta oportunidad es una señal de la bondad
de Dios hacia nosotros, por eso la acogemos con entusiasmo y gratitud...
Pensamos que nuestras gentes de los pueblos de Castilla-León
tienen necesidad de presencias significativas, motivadoras y sobre
todo interpelantes para vivir con ellos el Evangelio de Jesús
Redentor del mundo. No sabemos si estaremos a la altura de poder
compartir mucho, pero sí somos conscientes de lo mucho
que vamos a recibir y de que juntos podremos hacer un camino eclesial
de Reconciliación. Nos encomendamos al Espíritu,
autor de toda acción misionera".
Las tareas pastorales que la comunidad prestará a las parroquias,
en colaboración con el párroco o párrocos responsables,
consistirán en catequesis parroquial y formación de
niños, jóvenes y adultos; enseñanza religiosa
por alguna de las hermanas en los centros escolares de la zona;
atención pastoral a enfermos; promoción social; animación
de celebraciones religiosas, animación que, en su día,
se extenderá a la celebración de la Palabra en ausencia
de presbítero; y aquellas otras que estimen convenientes
de acuerdo con la realidad social y religiosa de la zona.
RELIGIOSAS DE JESÚS REDENTOR
Historia y carisma de una congregación
La
Congregación de las Religiosas de Jesús Redentor fue
fundada en Francia a finales del siglo XIX, por Victorine Le
Dieu quien, atraída por el amor infinito de Dios hecho
don en la eucaristía, descubrió la llamada a colaborar
con Cristo en la obra de la Redención.
La Eucaristía centro y culmen de toda vida cristiana fue
el motor y la idea central llenaba el corazón de Victorine
le Dieu; pasaba largas horas en adoración; sólo profundizando
en la vida eucarística podría llegar a ser también
ella eucaristía para los hermanos, pan partido que se ofrece
para responder al hambre de la humanidad: hambre de Dios, hambre
de libertad..., pero sobretodo se sentirá fuertemente cuestionada
por el hambre de amor y de dignidad que sufren muchos hermanos marginados,
disgregados, que no gozan de ningún respeto por parte de
la sociedad.
Victorine vivió en Francia apenas terminada la Revolución
que había alterado profundamente la nación dejando
consecuencias inevitables: indiferentismo religioso, anticlericalismo,
pobreza, niños abandonados, disgregación en la sociedad...,
toda una gama de situaciones que la interpelaron profundamente suscitando
en ella la necesidad de "una inmensa reparación".
Reparar, reconciliar a los hombres consigo mismos, con Dios, entre
ellos, reconstruir la unidad en el amor, servir a los hermanos,
particularmente aquellos disgregados por el pecado, la marginación,
la pobreza, fueron los grandes valores por los cuales empeñó
toda su existencia.
Dificultades, incomprensiones, desengaños, contrariedades
se cruzaron continuamente en su camino, pero Victorine no se rindió.
Llevaba en el corazón un gran ideal: "trabajar con Jesús
Redentor y María Reconciliadora por la salvación del
mundo".
La Eucaristía era el centro de su vida: punto constante
de referencia que daba sentido a su ideal, el sacramento del amor
de Dios que restablece la unidad en todo lo que está quebrado,
herido, roto. De la celebración y adoración de este
gran misterio ella tomaba la fuerza para vivir su misión
en la Iglesia y en el mundo: con Cristo Redentor, por Él
y en Él la humanidad entera es reconducida al Padre en la
fuerza del Espíritu y así es introducida en la Comunión
Trinitaria, Misterio insondable de Amor.
Victorine quiso ser madre de aquellos niños abandonados
por los hombres, pero que nunca son olvidados por el buen Padre
Dios. La maternidad espiritual se convierte así en el eje
de una pedagogía íntimamente ligada al espíritu
de reparación. Educar es amar con la profundidad que sólo
una madre puede comprender. En este sentido Victorine se adelantaba
a los tiempos al acoger preferentemente a los niños, sin
distinción de sexo, religión o de raza, asegurándoles
los cuidados necesarios para una educación integral.
Su opción por el mundo rural surge de la necesidad de concretar
su carisma abriéndose a nuevas formas de apostolado y teniendo
presente las posibilidades reales de hacer opciones claras por los
pobres, los pequeños y todos aquellos heridos en el cuerpo
o en el espíritu para que redescubran y realicen su dignidad
humana y cristiana, según reza en su Regla de Vida.
La congregación en la actualidad
Actualmente la Congregación de las Religiosas de Jesús
Redentor viven la misión de reconciliación y reparación
en España, Italia, Colombia, Francia, Rumanía, Nigeria
y El Congo estando presentes entre los niños abandonados,
explotados y maltratados, entre los marginados por cualquier situación,
en la cárcel, en las casas de oración, en las misiones,
en la educación y abiertas a todo sufrimiento que desfigura
el rostro de Cristo en los hermanos.
Esta misión la desempeña la congregación mediante
las siguientes tareas:
- Asistencia a niños maltratados, explotados, marginados
"víctimas inocentes de una sociedad que con frecuencia
les rompe los lazos fundamentales del amor, por lo que se ven
obligados a conocer muy precozmente el amargo camino de la marginación".
- Presencia entre las personas que están en las cárceles
para reconstruir su humanidad en Cristo.
- Casas de acogida "para salvar o al menos alejar
del mal a las almas privadas de medios morales y materiales, que
con frecuencia caen o se precipitan en el mal porque no encuentran
un cobijo, un consejo amigo..." (De los escritos de la Fundadora).
- Apostolado entre las jóvenes que se encuentran
en las calles, nuevas esclavas de nuestra sociedad.
- Casas de oración, lugares de paz, de contemplación,
de profecía donde cada persona puede reencontrarse para
descubrir y profundizar en los valores fundamentales del evangelio.
- Centros de educación para niños y jóvenes;
y en la pastoral para colaborar en la construcción de la
civilización del amor.
- Ecumenismo a través del diálogo y de un
camino espiritual con los hermanos ortodoxos.
- Misiones en América latina y Rumanía.
La Congregación permanece a la escucha de las necesidades
del mundo y del hombre que sufre, intentando discernir el modo de
encarnar su misión según los tiempos, los lugares,
las circunstancias:
"Escucha el grito de los pobres...
Comparte con ellos su suerte...
Participa en sus sufrimientos..."
(Regla de Vida)
Para más información dirigirse a:
Miguel-Ángel Hernández Fuentes
Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social
OBZAMORA.MCS@telefonica.net
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