 |
Una
ofrenda floral ante su imagen ubicada en el parque de las Viñas
será el acto central de la conmemoración del santo
mártir zamorano
Zamora
celebra a San Alfonso
El
próximo 16 de noviembre se celebra la memoria de San Alfonso
Rodríguez, sacerdote jesuita y primer santo mártir
zamorano. La Delegación de Misiones invita a todos a participar
en la eucaristía misionera que se celebrará en el
templo de María Auxiliadora este domingo, a las 12,00 horas.
A continuación, a las 13,15 horas tendrá lugar la
tradicional ofrenda floral en el Parque de las Viñas.
Ante la proximidad
del 16 de noviembre nuestra Iglesia diocesana se prepara para la
celebración de la memoria de San Alfonso Rodríguez,
sacerdote jesuita y primer santo mártir zamorano.
Como cada año, la Delegación de misiones es la encargada
de coordinar los actos correspondientes. En concreto, el próximo
domingo, a las 12,00 horas, se celebrará en la iglesia parroquial
de María Auxiliadora una eucaristía misionera en honor
al santo, presidida por el párroco de la misma, Manuel
de Andrés. A continuación, a las 13,15 horas,
tendrá lugar la ya tradicional ofrenda floral ante la estatua
del santo en el parque de las Viñas. A dicha ofrenda han
sido invitados el Ayuntamiento y la Subdelegación del Gobierno.
Se espera también la asistencia del Coro "San Alfonso",
así como la afluencia de numerosos zamoranos y zamoranas.
La Delegación de misiones invita a todas las parroquias,
comunidades y movimientos a unirse a la celebración de la
memoria de nuestro santo.
Actualidad de San Alfonso Rodríguez
Las palabras de Luis Zurrón, misionero del Verbo
Divino y Delegado diocesano de Misiones, nos ayudan a profundizar
en el sentido de esta celebración. Recordamos a tantos y
tantos zamoranos "que han llevado a Zamora muy lejos, hombres
sencillos que han hecho grande a Zamora", entre los que tiene
un lugar especial este año la Madre Bonifacia, fundadora
de las Siervas de San José y beatificada por Juan Pablo
II hace tan solo una semana. La memoria de Alfonso Rodríguez
ayuda a que "perviva el recuerdo de este hombre tan importante
para la Iglesia, un gran misionero de Zamora, reconocido por la
Iglesia Universal".
San Alfonso es uno de los exponentes de ese "cristianismo
feliz" con el que Muratori se refería a las reducciones
fundadas por los misioneros europeos como espacio de libertad, cultura
y evangelización para los pueblos indígenas de gran
parte de Latinoamérica. Este desconocido fenómeno
ha sido difundido en nuestro días gracias, entre otros medios,
a la película La Misión (The Mission), dirigida
por R. Joffé e interpretada por R. de Niro, J.
Irons y L. Neeson; su banda sonora original, compuesta por E.
Morricone sigue estando entre las listas de los clásicos
más vendidos. Una gran producción para una gran obra
que fue la de aquellos hombres: buscar nuevos caminos para seguir
anunciando el evangelio.
Un zamorano generoso e intrépido
Alfonso Rodríguez Olmedo nació en Zamora el 10 de
marzo de 1598, hijo de Gonzalo Rodríguez y María
de Olmedo, familia modesta y piadosa. Tras estudiar las primeras
letras en su ciudad natal, ingresó en la Compañía
de Jesús en 1614, en Salamanca. Tras realizar el noviciado
en Villagarcía de Campos (Valladolid) iba a ser enviado a
Pamplona, para hacer los estudios de Filosofía, cuando pasó
por el noviciado el P. Juan de Viana, procurador de la que
era entonces Provincia Jesuítica del Paraguay. Tenía
permiso del P. General Mucio Vitelleschi para reclutar sujetos
que fuesen a trabajar en las misiones. Su propuesta tuvo acogida
en el generoso corazón de Alfonso, quien fue aceptado v embarcó
en Lisboa con otros 37 compañeros, el 2 de noviembre de 1616,
desembarcando en el puerto de Santa María de los Buenos Aires
el 15 de febrero del año siguiente.
Pasó Alfonso al Escolasticado que la Compañía
tenía en la ciudad de Córdoba (Argentina), para realizar
estudios superiores eclesiásticos. A fines de 1623 o principios
de 1624 fue ordenado sacerdote. Concluidos los estudios teológicos,
comenzará a evangelizar entre los guacurúes, una de
las reducciones más trabajosas, debido a la dificultad del
dialecto indígena allí utilizado. En 1627 fue destinado
a Encarnación de Itapuá, reducción fundada
en 1615 por el Padre Roque González. Junto con este
fundaría en 1628 una nueva reducción de Todos los
Santos del Caaró. Este sería su último destino.
El 15 de noviembre de 1628, a los treinta años de edad, Alfonso
es asesinado brutalmente por algunos de estos mismos indígenas
azuzados por un cacique.
El 28 de enero de 1934 los mártires del Caaró e Ijuhí
fueron beatificados por Pío XI. Entre ellos se encontraba
Alfonso Rodríguez, que sería canonizado en Asunción
junto con sus dos compañeros Roque González y Juan
del Castillo por Juan Pablo II el 16 de mayo de 1988,
durante su visita a Paraguay. De ellos dijo el Papa en la homilía
de la misa de canonización, celebrada en el Campo "Ñu
Guazu": "Sabiéndose responsables en cuanto a la
necesidad de custodiar la dignidad humana en aquel momento de la
historia, [...] como testigos del mandamiento nuevo de Jesús,
dieron prueba con su muerte de la grandeza de su amor".
Para más información dirigirse a:
Miguel-Ángel Hernández Fuentes
Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social
OBZAMORA.MCS@telefonica.net
|