Experiencia de fe en Perú

Regreso de Perú


Zamora, 12 de agosto de 2003. Un grupo de nueve jóvenes de la diócesis de Zamora salió con dirección a Perú el pasado mes de julio para vivir una experiencia misionera junto con el sacerdote zamorano Florencio Gago. De las nueve personas que acudían este año, seis repetían por segunda vez. Todo ellos proceden de diferentes puntos de la diócesis como Benavente, Toro, Morales del Vino, Villalube y Zamora. Tras compartir su fe durante un mes con los peruanos, el 12 de agosto, regresaron a Zamora.

El día 11 de julio cogieron el avión en el aeropuerto de Barajas en dirección a Lima, donde les esperaba Florencio Gago, sacerdote de la diócesis de Zamora, que realiza tareas misioneras en este país. En esta gran ciudad, visitaron la Municipalidad de "Villa El Salvador", gestionada y dirigida por Michel Azcueta, un español afincado en Perú desde hace treinta años cuyo objetivo fundamental es la distribución justa e igualitaria de diferentes parcelas y el desarrollo vecinal a través del trabajo de los habitantes del mismo.

El siguiente destino les condujo hasta Jaén, sede del Vicariato Apostólico San Francisco Javier al que los zamoranos iban destinados. Allí fueron recibidos por el obispo Monseñor Pedro Barreto, quien les dio la bienvenida y les mostró su acogida y apoyo. A lo largo de estos días visitaron el Penal de la ciudad, así como un Centro de Rehabilitación de Alcohólicos, lugares en los que sintieron muy impactados por las situaciones que allí se viven y por el trabajo que en ellos se realiza. Visitaron también el Centro de Catequistas coordinado por Florencio Gago, desde el cual se impulsa la evangelización de la zona.

Desde Jaén viajaron a Chontalí, capital del distrito homónimo, donde comenzó realmente su labor de apoyo a Florencio. En una celebración de envío, el obispo de este vicariato apostólico les encomendó su tarea pastoral y los jóvenes iniciaron así su recorrido por aquella zona situada en los Andes que duró ocho días.

Divididos en cuatro grupos de dos personas, fueron recorriendo los distintos caseríos de la zona, llegando a un total de veintiuno. En ellos fueron poniendo en práctica el trabajo preparado desde principio de curso en Zamora, donde empezó a tomar cuerpo esta nueva experiencia de fe. En una carta enviada por los propios jóvenes a esta Delegación Diocesana de Medios de Comunicación Social, describen su trabajo de la siguiente de la siguiente manera:

"Nuestra tarea allí era hacer: celebraciones de la Palabra, catequesis para niños, jóvenes y adultos, charlas sobre higiene, alcoholismo, respeto a la vida, etc., así como jugar con los niños y en definitiva compartir nuestra fe con estas gentes. Por otra parte, el Vicario Episcopal para la Evangelización de la Diócesis de Zamora, Fernando Toribio, se centraba en la tarea sacramental, yendo a caseríos en los que hacia dos años que no llegaba ningún sacerdote. A lo largo de estos recorridos hemos descubierto que con pocos recursos se pueden hacer realidad muchas cosas y que para seguir a Dios no hacen falta grandes iglesias sino la fe, la sencillez y el deseo de buscarlo".

Tras esta misión desarrollada en Chontalí, los nueve zamoranos se desplazaron hasta Santa María de Nieva, parroquia perteneciente al mismo Vicariato Apostólico de San Francisco Javier, pero situada en el interior de la selva, donde desarrollaron un trabajo similar al de los caseríos andinos, pero en un contexto muy diferente.

"Allí la realidad pastoral es muy diferente a la vivida hasta ahora, cuentan los misioneros. Compartimos nuestro tiempo con los niños, profesores, catequistas y las Hermanas Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús, que junto con dos jesuitas son las que coordinan la pastoral de aquella zona. Durante esos días conocimos la labor que allí realiza el SAIPE, Organización no Gubernamental de los jesuitas que realiza labores de desarrollo y promoción agropecuaria de las comunidades aguarunas y huambisas que pueblan el lugar. También aquí conocimos las experiencias de personas laicas que entregan su vida a estas gentes de una forma anónima inmersas dentro de las mismas comunidades indígenas".

Sólo eran nueve los zamoranos allí desplazados, pero a través de esta experiencia misionera se hacía presente la Diócesis de Zamora cultivando un poco más su tarea misionera. El lunes 11 de agosto montaban en un avión en dirección a España, donde aterrizaron el martes 12. Desde Madrid a Zamora llegaron en autobús donde fueron recibidos por sus familiares y amigos.

 

Para más información dirigirse a:
Miguel-Ángel Hernández Fuentes
Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social
OBZAMORA.MCS@telefonica.net