Presentación del Plan Diocesano de Pastoral para 2003-2008

Un proyecto al servicio del evangelio


Hoy jueves 2 de octubre, el obispo de la diócesis Casimiro López Llorente, acompañado del vicario general, Juan Luis Martín Barrios y del vicario episcopal para la evangelización, Fernando Toribio Viñuela, ha presentado el Plan Diocesano de Pastoral para el quinquenio 2003-2008 a todos los Medios de Comunicación convocados. Dicho Plan entrará en vigor el próximo domingo 5 de octubre, fiesta de San Atilano, patrono de la diócesis. En él se contienen las directrices pastorales de la Diócesis de Zamora para el próximo quinquenio y está distribuido en objetivos y acciones que marcan las prioridades pastorales para el momento presente.

Breve historia

Habiendo concluido el Plan Diocesano de Pastoral anterior, la diócesis se planteó como objetivo prioritario durante el pasado curso 2002/2003, la elaboración de un nuevo plan diocesano de pastoral que fuera elaborado desde los miembros activos de la propia Iglesia. Así, en el mes de enero se envió a todos los agentes de pastoral una encuesta sobre la realidad social y religiosa de la Diócesis de Zamora. De 272 consultas realizadas a parroquias, comunidades y asociaciones, el nuevo proyecto fue elaborado a partir de las 161 respuestas obtenidas. Una vez recibidas las aportaciones y hecha una primera síntesis, se procedió a una segunda consulta a los mismos destinatarios. A todos ellos se les envió un borrador del Plan, sobre el cual se recibieron numerosas aportaciones. Una síntesis de estas nuevas aportaciones fue llevada al Consejo Presbiteral y sometida a un análisis por parte de especialistas en la materia.

Todas estas aportaciones han sido pertinentes para pergeñar los objetivos general y particulares, las acciones correspondientes y los servicios necesarios. Todo ello, en orden a dar una respuesta adecuada a las necesidades del presente y preparar el futuro de esta iglesia particular.

El Plan Diocesano actual

El Plan está organizado en tres partes. En la primera, a modo de introducción se lanza una mirada sobre el pasado para recordar con agradecimiento los diversos objetivos y prioridades que han guiado el trabajo pastoral durante estos últimos años. A continuación se ofrece una mirada contemplativa sobre el presente y se concluye esta introducción con una proyección de futuro. En dicha mirada la futuro, se recuerda que el Plan parte de la realidad social y eclesial de la diócesis de Zamora, pero también contempla también las líneas de programación que guían a la Iglesia universal tal como fueron trazadas por el Papa en la Carta Apostólica Novo Milenio Ineunte.

Una segunda parte se dedica a ofrecer un análisis de la sociedad y de la Iglesia zamoranas mostrando sus luces y sus sombras. De la sociedad zamorana se hace una descripción sencilla de las diversas dimensiones que componen el tejido social: economía, nivel sociocultural, convivencia, vivencia de los valores éticos, situación religiosa, familia y juventud. Respecto de la Iglesia se hace una valoración de los diversos ámbitos que estructuran la vida diocesana: la catequesis, la liturgia, la religiosidad popular, la acción caritativa y social. Tras una valoración de las citadas tareas eclesiales, se hace un análisis de los distintos agentes que las animan: los presbíteros, los consagrados y las consagradas y los laicos. También se valoran otras realidades pastorales como la pastoral juvenil, la pastoral familiar, la pastoral vocacional y la situación de los alejados de la fe, la necesidad de formación sentida por los agentes de pastoral, la presencia de la Iglesia en el mundo del trabajo y en las zonas rurales.

Desde este análisis de la realidad y con la mirada puesta en el evangelio, el tercer capítulo, el más extenso y programático se dedica a la exposición de los objetivos y de las acciones de un Plan que pretende ser la respuesta que la Iglesia diocesana de Zamora da a la llamada del Señor para ofrecer el evangelio de salvación, aquí y ahora, en comunión con toda la Iglesia de Jesucristo. Los retos que tales condicionamientos, necesidades, dificultades y posibilidades plantean a su acción evangelizadora son otras tantas llamadas del Señor en las que la diócesis pretende aprender a leer y auscultar como signos de los tiempos.

Objetivos

Una vez realizado el análisis de la realidad, se proponen unos objetivos que son auténticas pautas que guiarán la acción de la Diócesis para los próximos años. En el centro del Plan, como motor y eje transversal del mismo, se ha trazado un objetivo general que se concreta después en cinco particulares.

OBJETIVO GENERAL Llamados a la vida, convocados a la fe, enviados a la misión

El objetivo general que guiará la acción de la Iglesia para este quinquenio pretende suscitar una acogida cordial de la dimensión vocacional de la existencia cristiana para redescubrir que esa vocación es con-vocación, y, por tanto, con-misión.
Se ha planteado este objetivo como objetivo general y como eje trasversal de los demás objetivos particulares, por la insistencia generalizada de los agentes de pastoral sobre la necesidad de cuidar la vocación cristiana en la Iglesia y en el mundo.

Este objetivo general se concreta en cinco objetivos particulares mediante los que se pretende impulsar diversos ámbitos de la vida diocesana. Dichos objetivos son los siguientes:

OBJETIVOS PARTICULARES

1. Consolidación de la vida cristiana según la vocación específica.
Promover una vida cristiana madura y corresponsable, que asuma su misión en la Iglesia y en el mundo, según la propia vocación recibida: al laicado, a la vida consagrada o al ministerio ordenado.

2. Familia cristiana.
Potenciar en la diócesis una pastoral familiar encaminada a la promoción de familias cristianas, que sean verdaderas comunidades evangelizadas y evangelizadoras.

3. Juventud.
Favorecer encuentros juveniles y cuidar el acompañamiento de jóvenes cristianos para que sean fermento en sus propios ambientes.

4. Unidades de Acción Pastoral.
Impulsar la acogida cordial, la propuesta adecuada y la implantación progresiva de la Unidades de Acción Pastoral al servicio de una iglesia más corresponsable y evangelizadora.

5. Religiosidad y Piedad populares.
Acompañar la rica y variada realidad de religiosidad y piedad populares en nuestra diócesis para que sean, cada vez más, una expresión profunda de la fe cristiana de nuestro pueblo.

Cada uno de estos objetivos viene acompañado de una presentación en la que se sitúan el objetivo y se razonan los motivos de su inclusión en el plan. Tras esta presentación y motivación todos los objetivos van acompañados de un listado de acciones mediante las cuales el Plan Diocesano de Pastoral se irá haciendo operativo. Todas estas acciones están agrupadas en tres bloques que responden a las tres dimensiones que configuran a la vida de la Iglesia: catequética-formativa, litúrgica-celebrativa y caritativo-social.

El plan pretende impulsar la evangelización y ofrecer pautas para sacar a la Iglesia de una cierta inercia apostólica, motivada por la indiferencia religiosa, la increencia, el envejecimiento de los cristianos, la falta de sacerdotes y consagrados jóvenes, la acomodación al estilo de vida fácil y, muy particularmente, la secularización interna.

Más información:

La Opinión-El Correo de Zamora
El Norte de Castilla

 

Para más información dirigirse a:
Miguel-Ángel Hernández Fuentes
Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social
OBZAMORA.MCS@telefonica.net