Jornada por los Misioneros Diocesanos

La diócesis de Zamora celebra el próximo domingo la jornada dedicada a los misioneros de nuestra tierra que llevan el Evangelio a todo el mundo.

La Iglesia de Zamora,
agradecida por sus misioneros


El próximo domingo 14 de diciembre nuestra diócesis de Zamora recuerda a los 230 hombres y mujeres que en multitud de países son la encarnación viva de la tarea misionera de la Iglesia. Además de tenerlos presentes en las celebraciones, se efectuará una colecta en todas las parroquias.

Con el lema "Iglesia diocesana, sé misionera", la diócesis de Zamora se une a otras muchas diócesis españolas para celebrar la Jornada de los Misioneros naturales procedentes de cada una de ellas. Son aproximadamente 230 las personas nacidas en nuestras tierras que han asumido la tarea evangelizadora de la Iglesia en lugares de todo el mundo en los que aún hay mucho por hacer.

Según declaraciones del Delegado diocesano de Misiones, el P. Luis Zurrón, "como todos los años, queremos recordarlos y ayudarlos". Para ello, el recuerdo gozoso y agradecido en todas las parroquias de la diócesis, en la eucaristía del domingo, y con la colaboración económica para sus necesidades en la colecta especial que se realizará.

Aunque lejanos, en el corazón

Tal y como dice Luis Zurrón, "cuando en estos días de Navidad nos agrada a todos reunirnos con nuestras familias, ellos se encuentran solos y lejos de los suyos. Con este gesto fraternal queremos hacerles saber que los tenemos en el corazón y que sus necesidades son también nuestras".

 

Carta de nuestro Obispo
ANTE LA JORNADA POR LOS "MISIONEROS DIOCESANOS"

El domingo, 14 de diciembre, nuestra Iglesia Diocesana de Zamora celebra la Jornada por los "Misioneros Diocesanos". Desde hace ya unos años, cada segundo domingo de diciembre los recordamos de modo especial. Si siempre han de estar en nuestra mente y en nuestro corazón, en este día quiere ser más vivo nuestro recuerdo agradecido, más intensa nuestra oración y más generoso nuestro compromiso con ellos y con la misión. En total son unos doscientos treinta los hijos e hijas de nuestra Diócesis -sacerdotes, religiosos, religiosas y seglares-, que, siguiendo la llamada del Señor, lo han dejado todo y están entregando generosamente su vida para que la Buena Nueva resuene en todos los rincones del mundo. De hecho están presentes en los cinco continentes, pero, sobre todo, en América. Nuestros misioneros son nuestro gozo y nuestra alegría, una muestra fehaciente de que el compromiso misionero sigue vivo en nuestra Iglesia Diocesana: ella sabe que existe para la misión.

El encuentro personal con Jesucristo y la acogida real de su Evangelio llevan a todo cristiano a confesar y testimoniar su fe en Cristo, único Salvador del hombre. Quien se ha encontrado con Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, no puede retenerlo para sí: se siente impulsado a anunciarlo por la palabra, por el testimonio de vida y, ¿por qué no?, por la entrega de la propia vida a la misión. Como en su momento los Apóstoles, nuestros misioneros han escuchado y se han sentido interpelados por las palabras de Jesús: "Id por todo el mundo y anunciad el Evangelio" (Mc 16,15). Ellos han entendido muy bien que la llamada a la misión es válida para todas partes, pero que tiene especial urgencia ante esa parte de la humanidad que aún no tiene la dicha de conocer a Jesucristo.

Miremos a María. Ella, la Madre de Jesús, es también Madre de los Apóstoles y de los misioneros. El ejemplo y la asistencia espiritual de la Virgen despierta en nosotros el amor a Jesús, como también la compasión por los que no lo conocen ni han recibido el consuelo y la alegría de su evangelio. Estos sentimientos son la fuente de las vocaciones misioneras, de nuestra solicitud por la difusión del Evangelio y de nuestro apoyo a quienes, como nuestros misioneros, están en la primera línea de la misión.

Las necesidades de todo tipo, espirituales y materiales, de nuestros misioneros en el cumplimiento de su tarea evangelizadora y de promoción del desarrollo integral de las personas, en especial de las más pobres, son muchas; en muchos casos son extremas. El Señor nos llama hoy a redoblar nuestro compromiso con la misión y con nuestros misioneros diocesanos. Recemos por ellos, colaboremos con ellos con una buena limosna y ¿quizás ofreciendo nuestra vida entera a la misión? No busquemos justificaciones fáciles para inhibirnos; seamos generosos. ¡Que María nos ilumine y nos ayude a ser misioneros de Jesús, misioneros de la salvación de Dios!

Con mi agradecimiento, afecto y bendición,

+ Casimiro López Llorente
Obispo de Zamora

 

 

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Miguel-Ángel Hernández Fuentes
Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social
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