Calle Madre Bonifacia

La ciudad de Zamora le dedica una calle a
la Madre Bonifacia


Zamora, 04/11/03. La Comisión de Gobierno del Ayuntamiento de Zamora ha aprobado en su sesión de ayer una propuesta para establecer la denominación de calle "Madre Bonifacia Rodríguez Castro", fundadora de las Siervas de San José, a la actual calle Orejones (entre la plaza de la Leña y plaza de Santa María la Nueva). Dicha calle mantendrá a partir de ahora ambas denominaciones. Precisamente, en la Calle Orejones, 20, la Madre Bonifacia estableció el primer taller para poder atender mejor a las necesidades sentidas por la comunidad. El trabajo allí desempeñado consistía en cordonería, bordados y ornamentos de iglesia.

Las religiosas llegaron a Zamora en 1883 y se hospedaron provisionalmente en la calle del Medio, 4 donde recibieron una cálida acogida por parte del dueño, Felipe González, y de las señoras que habitaban la casa. El propio Felipe González les buscó una casa donde poder establecerse de modo estable y a ella se trasladaron con prontitud. Era una casa propiedad de Fray Serapio que estaba situada la Plaza de los Ciento, cerca del convento de las Concepcionistas, en el mismo lugar donde se ubicaría después la Casita de Nazaret fundada en 1934 por las mujeres de Acción católica. En la plaza de los Ciento vivieron cuatro meses en una situación de extrema pobreza, pues les faltaban el trabajo necesario y los recursos suficientes para sustentarse diariamente. Esta situación de extrema pobreza hizo que el religioso propietario del inmueble las expulsara pues veía peligrar el alquiler del edificio.

Tras esta expulsión, en el mes de noviembre de 1883, se trasladaron a la calle Orejones, por estar más cerca de la Plaza Mayor y para ver si allí le daban trabajo. Pertenecía esta casa a la parroquia de Santa María la Nueva que, por aquellos años, era una abadía y su párroco se titulaba abad. Su feligresía se componía de 165 vecinos lo que sumaban unas 500 personas. A ella llegaron el 14 de noviembre y en ella montaron el primer taller zamorano con el que pudieron ganarse la vida con su propio trabajo.

En octubre de 1884, sin saber los motivos de esta decisión, las siervas de San José cambiaron su domicilio trasladándose a una casa ubicada en la calle de la Reina, 18, con una situación más céntrica y concurrida que la anterior. Seis años después, el obispo Don Tomás Belestá les entregó una casa cercana, situada en el número 11 de la misma calle de la Reina donde trasladaron su residencia. Allí vivió y murió la Madre Bonifacia desde ese año hasta 1905 en que falleció.

 

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Miguel-Ángel Hernández Fuentes
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