Crónica Premios ¡Bravo! 2003 de la Conferncia Episcopal Española

Representaron a nuestra Diócesis de Zamora, el Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social y el párroco de Nuestra Señora de Lourdes

 

Crónica del Acto de concesión de los Premios ¡Bravo! 2003


El pasado viernes, 17 de octubre de 2003, en la sede de la Conferencia Episcopal Española, tuvo lugar el acto de entrega de los Premios ¡Bravo! 2003. El acto estuvo presidido por Don José Sánchez, obispo de Sigüenza-Guadalajara y presidente de la comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social. Con este acto, los galardonados recibieron una placa de plata con la que se premia a aquellos profesionales de la comunicación que se han distinguido durante el pasado año por el servicio a la dignidad del hombre, a los derechos humanos y a los valores evangélicos. En dicha celebración, el escritor zamorano Juan Manuel de Prada recibió el Premio ¡Bravo! de Prensa por su visión cristiana y por la honestidad intelectual con la que reflexiona sobre las más diversas situaciones del acontecer humano.

PROGRAMA

1. Saludo de Monseñor José Sánchez, obispo de Sigüenza-Guadalajara y presidente de la comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social.

2. Lectura del Acta de concesión de los premios ¡Bravo! a cargo de José María Gil, secretario del jurado.

3. Entrega de las placas de plata.

a) Premio ¡Bravo! Especial, al sacerdote y periodista Manuel Unciti Ayerdi, quien recogió él mismo el citado premio.
b) Premio ¡Bravo! de Televisión, al Ente Público RTVE, por la excelente cobertura informativa realizada, tanto en televisión como en radio, con motivo de la V Visita Apostólica del Papa Juan Pablo II a España. Recogió el galardón su director general, José Antonio Sánchez.
c) Premio ¡Bravo! de Prensa, al escritor Juan Manuel de Prada, quien recogió el galardón.
d) Premio ¡Bravo! de Radio, a la periodista Cristina López Sclhinchting, directora del programa "La tarde con Cristina", de la Cadena COPE, quien recogió esta distinción.
e) Premio ¡Bravo! de Cine, al actor Alfredo Landa. Recogió la placa en su nombre, Manuel Quiles amigo personal del actor.
f) Premio ¡Bravo! de Música, al compositor Ignacio Yepes, quien recogió el premio.
g) Premio ¡Bravo! de Nuevas Tecnologías, a la Red Informática de la Iglesia en América Latina (RIIAL). Recogió el premio el coordinador general y director de la Filmoteca Vaticana, Monseñor Enrique Planas, del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales.
h) Premio ¡Bravo! al trabajo diocesano en Medios de Comunicación, al periodista Félix García Olano, hasta hace un mes delegado diocesano de Medios de Comunicación Social de Bilbao. Él mismo recogió el galardón.

4. Palabras de agradecimiento de Don Juan Manuel de Prada en nombre de los galardonados.

5. Invitación a los presentes a un aperitivo en el segundo piso del edificio.

ACTA DE LA CONCESIÓN DE LOS "PREMIOS ¡BRAVO!" 2003

El Jurado designado por la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social y constituido en Madrid el 18 de junio de 2003 para conceder los "Premios ¡Bravo!" correspondientes a dicho año, teniendo en cuenta que el fin de este galardón es "reconocer, por parte de la Iglesia, la labor meritoria de todos aquellos profesionales de la comunicación en los diversos medios, que se hayan distinguido por el servicio a la dignidad del hombre, los derechos humanos y los valores evangélicos" (Normas, art. 2), decidió otorgar los siguientes "Premios ¡Bravo!":

PREMIO ¡BRAVO! ESPECIAL:
Al sacerdote y periodista D. Manuel Unciti Ayerdi, por su dedicación a las comunicaciones sociales en las que ha sabido encontrar siempre un magnífico campo en el que difundir los valores del Evangelio, la defensa de la dignidad humana y la búsqueda responsable de la verdad. Estilo vocacional de la profesión periodística que ha inculcado a numerosas generaciones de periodistas que, a lo largo de cuatro décadas, se han formado en la Residencia Azorín.

PREMIO ¡BRAVO! DE PRENSA:
Al escritor D. Juan Manuel de Prada, por sus artículos periodísticos en los que, con un sincero y cuidado lenguaje, no sólo reflexiona con una innegable visión cristiana y honestidad intelectual sobre las más diversas situaciones del acontecer humano y de la vida social, sino que se adentra en las razones profundas que las explican y en las que logra descubrir con naturalidad el sentido trascendente de la vida.

PREMIO ¡BRAVO! DE RADIO:
A la periodista Dª Cristina López Sclhinchting, directora del programa La tarde con Cristina, de la Cadena COPE, espacio radiofónico en el que logra tratar de manera entretenida, con autenticidad y una confesante concepción cristiana de la vida, los más variados contenidos de alto interés humano y social.

PREMIO ¡BRAVO! DE TELEVISIÓN:
Al Ente Público RTVE, por la excelente cobertura informativa realizada, tanto en televisión como en radio, con motivo de la V Visita Apostólica del Papa Juan Pablo II a España. RTVE ha cumplido así de forma ejemplar el servicio público que está llamada a prestar, respondiendo al interés general de la población española.

PREMIO ¡BRAVO! DE CINE:
Al actor D. Alfredo Landa, por su acreditada trayectoria cinematográfica en la que ha sabido lograr de manera excelente la adaptación a los más variados personajes y trasmitir siempre una profunda sensación de humanidad.

PREMIO ¡BRAVO! DE MÚSICA:
A D. Ignacio Yepes, por su cualificada aportación a la música religiosa actual, contribuyendo así a que las celebraciones litúrgicas tengan la belleza musical que siempre ha honrado a la más grande tradición musical española.

PREMIO ¡BRAVO! DE INTERNET:
A la Red Informática de la Iglesia en América Latina (RIIAL), del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales y el CELAM: por su trabajo pionero en la presencia de la Iglesia en el mundo informático en el que ha se ha constituido como modelo de referencia para el desarrollo solidario de las nuevas tecnologías y la comunicación de bienes culturales, espacialmente con los más desfavorecidos.

PREMIO ¡BRAVO! AL TRABAJO DIOCESANO EN MEDIOS DE COMUNICACIÓN:
Al periodista D. Félix García Olano, delegado diocesano de Medios de Comunicación Social de Bilbao, por su trayectoria profesional al servicio de la presencia de la Iglesia en el ámbito de la comunicación social y por su cercanía apostólica y humana a los periodistas amenazados pos situaciones de violencia y marginación.

Madrid, a 18 de junio de 2003.

El Jurado para la concesión de estos "Premios ¡Bravo!" ha estado compuesto por las siguientes personas:

PRESIDENTES

  • Monseñor José Sánchez González, obispo de Sigüenza-Guadalajara y presidente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (CEMCS).
  • Monseñor Joan Carrera Planas, obispo auxiliar de Barcelona y miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (CEMCS).

VOCALES

  • Joaquín L. Ortega, periodista y director de la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC).
  • Rafael Ortega, periodista, director de Emisoras Territoriales de Radio Nacional de España (RNE) y presidente de la Unión de Informadores y Periodistas de España (UCIP-E).
  • José Antonio Carro, periodista y director de la revista Ecclesia.
  • José Luis Restán, periodista y director de Área de Programación Socio-Religiosa de la Cadena COPE.
  • Jesús de las Heras, periodista y director de la Oficina de Información de la Conferencia Episcopal Española.
  • Juan Orellana, crítico de Cine y director del Departamento de Cine de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (CEMCS).

SECRETARIO DEL JURADO

  • José María Gil, periodista y director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (CEMCS).

PALABRAS DE AGRADECIMIENTO DE DON JUAN MANUEL DE PRADA EN NOMBRE DE LOS GALARDONADOS

Excelentísimo y Reverendísimo Sr. D. José Sánchez.
Admirados y queridos miembros del jurado
Queridos amigos todos.
Señoras y señores:

Es para mí un honor dar las gracias en nombre de los galardonados por estos premios ¡Bravo! que ha tenido a bien concedernos la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social. Creo que, aparte del reconocimiento de nuestros dudosos méritos, se ha querido premiar sobre todo, y más allá también de nuestras virtudes periodísticas o artísticas, la inspiración cristiana de nuestro trabajo.

Suele ocurrir, y más en nuestra sociedad, que el cristiano piense que puede confinar su fe en una parcela íntima, en un reducto secreto y convertirlo en algo así como en una liturgia sin proyección pública. Es una tentación, desde luego atractiva, convertir la fe en algo así, puesto que este ocultamiento, en una sociedad que ha impuesto el desprestigio de lo religioso, indudablemente genera ciertos beneficios. Pero hoy más que nunca en una sociedad como la nuestra, es necesario que los comunicadores, los escritores, los artistas proyectemos en nuestra labor esa inspiración cristiana porque creo que hoy más que nunca es necesario, en una sociedad deshumanizada, que el hombre vuelva a ser epicentro, que el hombre vuelva a adquirir el protagonismo que le otorga el pensamiento y la religión cristianas, enalteciéndolo con una vocación de trascendencia. No es, desde luego, esto una tarea fácil en una época que se pretende tolerante, en una época en la que, sin embargo, el cristianismo es vituperado, denigrado, perseguido; y, a veces, apreciamos en los medios de comunicación cierto regodeo en su desprestigio. Cierto regodeo también en todas las circunstancias negativas incluso escabrosas que puedan rodear a quienes ocupan posiciones jerárquicas en la Iglesia, también incluso a quienes profesan estas creencias. Así, por ejemplo, se glosa con mucho regocijo cualquier acontecimiento que tenga que ver con el comportamiento poco indicado de un sacerdote y, en cambio, no se glosa la labor callada de muchos miles de buenos sacerdotes que entregan sus horas y su salud por extender el evangelio.

Quizá una de las expresiones más culminantes pero también estrafalarias de este desdén con el que hoy en día se recibe el legado cristiano en nuestra sociedad sea ese "ninguneo" al que lo pretende someter esa absurda Constitución Europea de la que tanto se habla. Yo confesaré que en el fondo me alegro; puesto que siempre he considerado que el lugar de los mercaderes no es templo. Pero sí que es cierto que hay una petulancia grosera e intolerante al negar el acervo cristiano, la impronta de la cultura religiosa cristiana en lo que ha sido la constitución del pensamiento, de la literatura, del arte europeo y, por qué no, también de las ideas políticas. Negar este acervo es, en cierto modo, condenar a la intemperie a las nuevas generaciones, pero sin duda alguna, creo que hay mucha gente que pretende precisamente esto. Creo que al negarle ese riquísimo acervo cultural inspirado por la religión cristiana, se está contribuyendo a hacer más inermes y manipulables a esas nuevas generaciones.

Por eso, hoy más que nunca, es necesario que, quienes confesamos una inspiración cristiana en nuestro trabajo, la mostremos día a día. Quizá uno de los espectáculos más tristes de los últimos años en las modernas sociedades occidentales es constatar cómo los cristianos hemos retrocedido hacia posiciones de retaguardia. El lugar destacado que ocupábamos en otras épocas y ese afán de ocupar la vanguardia de la cultura de la política de la sociedad se está viendo contrastado en estos años con una actitud cohibida, una actitud amedrentada, una especie de miedo a mostrarnos como somos, de ahí que, quizá, de forma cada vez más notoria, de forma cada vez más petulante, se esté produciendo un fenómeno de descrédito del cristianismo en los círculos intelectuales.

Creo que es responsabilidad nuestra, de quienes ocupamos un puesto destacado en los medios de comunicación, de quienes a través de nuestro trabajo expresamos nuestras ideas, intentar recuperar esa posición de vanguardia. Nosotros, los premiados, lo hacemos modestamente y en la escasa medida de nuestras posibilidades y a partir de hoy, cuando nuestro trabajo ha sido reconocido con este premio, lo haremos aun con mayor ahínco.

 

Para más información dirigirse a:
Miguel-Ángel Hernández Fuentes
Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social
OBZAMORA.MCS@telefonica.net