Crónica de las Jornadas de Espiritualidad del 19 al 23 de febrero de 2003

El Espíritu de unas jornadas

 

Dentro de los objetivos pastorales que la diócesis de Zamora se ha propuesto para el presente curso 2002/2003, está el siguiente: Promover el crecimiento interior y fortalecer la espiritualidad de cuantos en las distintas comunidades tienen encomendada alguna responsabilidad (sacerdotes, religiosos, catequistas, ministros... y todos los agentes de pastoral). Para hacer realmente efectivo dicho objetivo, la diócesis ha potenciado la oración y la espiritualidad dentro de las actividades ordinarias de la vida eclesial y, al mismo tiempo, ha organizado diversas actividades propias, que, relacionadas con este objetivo, han pretendido impulsar la interioridad creyente del pueblo de Dios. Entre dichas actividades se encuentran las Jornadas Diocesanas de Espiritualidad desarrolladas durante los pasados días 19 al 22 de febrero. En ellas, la diócesis de Zamora ha hecho un enorme esfuerzo por traer personas de calidad, auténticos expertos en sus materias, y lo ha hecho coordinando a las diversas delegaciones, secretariados y organismos diocesanos que se han implicado para ello. Dichas jornadas se han inscrito también dentro del programa de formación permanente para el clero diocesano, por lo que coexistían unas convocatorias dedicadas expresamente a los sacerdotes con otras más abiertas al público en general. Las primeras se desarrollaron por las mañanas en la Casa de la Iglesia, mientras que las segundas tuvieron como escenario el salón de actos del Seminario Menor "San Atilano" y se celebraron por las tardes. El último día, el sábado 22, en el marco de estas Jornadas de Espiritualidad, tuvo lugar la Jornada Diocesana del Catequista y, precisamente a la catequesis se dedicaron las dos ponencias del día.

Las jornadas comenzaron el día 19 con la intervención del vicario general de la diócesis de Ciudad Real, Pedro Jaramillo, quien habló ante un público reducido debido a las inclemencias meteorológicas que obligaron al corte de carreteras y dificultaron la asistencia de muchos sacerdotes por la mañana y de numeroso público por la tarde. El tema de la mañana, dirigido a los sacerdotes versó sobre "Las relaciones propias del presbítero y su espiritualidad". Al atardecer, ante unas 160 personas disertó sobre la "Vivencia de la espiritualidad laical en la secularidad", insistiendo en que el laico debe "meter" secularidad en la Iglesia.

El segundo día de las Jornadas llegó a Zamora Monseñor Julián López, obispo de León, quien recordó la importancia de la liturgia en la vida espiritual con dos ponencias tituladas "La Liturgia principal fuente de vida espiritual: el presbítero, primer orante en la celebración" y "Los libros litúrgicos, instrumentos al servicio de la espiritualidad". Por la tarde, ante un numeroso público que superaba con creces las 250 personas, el Delegado Diocesano de Liturgia de la Diócesis de Valladolid Aurelio García, habló de "La celebración litúrgica como lugar y escuela de oración".

En la mañana del viernes 21, Santiago del Cura, profesor de teología Dogmática en la Universidad Pontificia de Salamanca, se dirigió a los sacerdotes haciendo hincapié en la necesidad que todos ellos tienen, hoy más que nunca, de un conocimiento profundo de las fuentes de la espiritualidad, especialmente en este momento social de constantes cambios y de excesiva vivencia de la exterioridad. Lo hizo con una conferencia titulada: "Caminar sin fatigarse (Is 40, 31). Fuentes de espiritualidad y modelos ministeriales bajo el estrés de la modernización". Por la tarde, se dirigió a todo el pueblo de Dios con una ponencia muy sugerente titulada "Invocar a Dios en una sociedad de indiferencia religiosa".

Finalmente, el última día, el sábado 22, Sebastiá Taltavull, Delegado Diocesano de Medios de Comunicación de Menorca y miembro del Consejo Asesor del Secretariado Nacional de Catequesis, se dirigió a numerosos catequistas de toda la diócesis con dos ponencias tituladas: "Proceso catequético de adultos de cuño diocesano" y "La catequesis familiar de ámbito parroquial". Ya por la tarde hubo un espacio para la recreación y otro para la celebración con dos actos. A las 16,00 horas el grupo de folclore local San Lázaro, deleitó a los asistentes con un sencillo repertorio de canciones populares y bailes tradicionales. A las 17,00 horas, el obispo presidió la celebración de la eucaristía con la que se puso el broche final a estas jornadas.

Una de las mayores necesidades sentidas por nuestros diocesanos ha sido la de fundamentar bien la vida espiritual del creyente y darle una respuesta adecuada a nuestro mundo interior. Sin duda, a ello han contribuido notablemente estas jornadas.

 

Para más información dirigirse a:
Miguel-Ángel Hernández Fuentes
Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social
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