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El Espíritu
de unas jornadas
Dentro de los objetivos pastorales que la diócesis
de Zamora se ha propuesto para el presente curso 2002/2003, está
el siguiente: Promover el crecimiento interior y fortalecer la
espiritualidad de cuantos en las distintas comunidades tienen encomendada
alguna responsabilidad (sacerdotes, religiosos, catequistas, ministros...
y todos los agentes de pastoral). Para hacer realmente efectivo
dicho objetivo, la diócesis ha potenciado la oración
y la espiritualidad dentro de las actividades ordinarias de la vida
eclesial y, al mismo tiempo, ha organizado diversas actividades
propias, que, relacionadas con este objetivo, han pretendido impulsar
la interioridad creyente del pueblo de Dios. Entre dichas actividades
se encuentran las Jornadas Diocesanas de Espiritualidad desarrolladas
durante los pasados días 19 al 22 de febrero. En ellas, la
diócesis de Zamora ha hecho un enorme esfuerzo por traer
personas de calidad, auténticos expertos en sus materias,
y lo ha hecho coordinando a las diversas delegaciones, secretariados
y organismos diocesanos que se han implicado para ello. Dichas jornadas
se han inscrito también dentro del programa de formación
permanente para el clero diocesano, por lo que coexistían
unas convocatorias dedicadas expresamente a los sacerdotes con otras
más abiertas al público en general. Las primeras se
desarrollaron por las mañanas en la Casa de la Iglesia, mientras
que las segundas tuvieron como escenario el salón de actos
del Seminario Menor "San Atilano" y se celebraron por
las tardes. El último día, el sábado 22, en
el marco de estas Jornadas de Espiritualidad, tuvo lugar la Jornada
Diocesana del Catequista y, precisamente a la catequesis se dedicaron
las dos ponencias del día.
Las jornadas comenzaron el día 19 con la intervención
del vicario general de la diócesis de Ciudad Real, Pedro
Jaramillo, quien habló ante un público reducido
debido a las inclemencias meteorológicas que obligaron al
corte de carreteras y dificultaron la asistencia de muchos sacerdotes
por la mañana y de numeroso público por la tarde.
El tema de la mañana, dirigido a los sacerdotes versó
sobre "Las relaciones propias del presbítero y su espiritualidad".
Al atardecer, ante unas 160 personas disertó sobre la "Vivencia
de la espiritualidad laical en la secularidad", insistiendo
en que el laico debe "meter" secularidad en la Iglesia.
El segundo día de las Jornadas llegó a Zamora Monseñor
Julián López, obispo de León, quien recordó
la importancia de la liturgia en la vida espiritual con dos ponencias
tituladas "La Liturgia principal fuente de vida espiritual:
el presbítero, primer orante en la celebración"
y "Los libros litúrgicos, instrumentos al servicio de
la espiritualidad". Por la tarde, ante un numeroso público
que superaba con creces las 250 personas, el Delegado Diocesano
de Liturgia de la Diócesis de Valladolid Aurelio García,
habló de "La celebración litúrgica como
lugar y escuela de oración".
En la mañana del viernes 21, Santiago del Cura,
profesor de teología Dogmática en la Universidad Pontificia
de Salamanca, se dirigió a los sacerdotes haciendo hincapié
en la necesidad que todos ellos tienen, hoy más que nunca,
de un conocimiento profundo de las fuentes de la espiritualidad,
especialmente en este momento social de constantes cambios y de
excesiva vivencia de la exterioridad. Lo hizo con una conferencia
titulada: "Caminar sin fatigarse (Is 40, 31). Fuentes de espiritualidad
y modelos ministeriales bajo el estrés de la modernización".
Por la tarde, se dirigió a todo el pueblo de Dios con una
ponencia muy sugerente titulada "Invocar a Dios en una sociedad
de indiferencia religiosa".
Finalmente, el última día, el sábado 22, Sebastiá
Taltavull, Delegado Diocesano de Medios de Comunicación
de Menorca y miembro del Consejo Asesor del Secretariado Nacional
de Catequesis, se dirigió a numerosos catequistas de toda
la diócesis con dos ponencias tituladas: "Proceso catequético
de adultos de cuño diocesano" y "La catequesis
familiar de ámbito parroquial". Ya por la tarde hubo
un espacio para la recreación y otro para la celebración
con dos actos. A las 16,00 horas el grupo de folclore local San
Lázaro, deleitó a los asistentes con un sencillo repertorio
de canciones populares y bailes tradicionales. A las 17,00 horas,
el obispo presidió la celebración de la eucaristía
con la que se puso el broche final a estas jornadas.
Una de las mayores necesidades sentidas por nuestros diocesanos
ha sido la de fundamentar bien la vida espiritual del creyente y
darle una respuesta adecuada a nuestro mundo interior. Sin duda,
a ello han contribuido notablemente estas jornadas.
Para más información dirigirse a:
Miguel-Ángel Hernández Fuentes
Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social
OBZAMORA.MCS@telefonica.net
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