Crónica y fotos del Día del Seminario 16/3/2003

En el corazón de la Diócesis

     
     

Con el lema, Señor, ¿qué quieres que haga?, el pasado domingo 16 de marzo, la diócesis celebraba el "Día del Seminario", una jornada con la que se pretende crear un clima y un ambiente favorable a la vocación sacerdotal como una de las prioridades más importantes de la Iglesia actual. La elección de dicha jornada se ha elegido teniendo en cuenta que es el domingo más cercano a la Solemnidad de San José, 19 de marzo, patrono de las vocaciones.

César Salvador/Rector del Seminario Menor.

Después de varias semanas de preparativos, actividades, deportes, celebraciones religiosas y de ilusión, llegó el día esperado. El domingo 16 de marzo, Día del Seminario, nos levantamos con mayor rapidez que de costumbre, nos aseamos a conciencia y nos pusimos nuestros mejores vestidos, algunos incluso estaban "de estrena". Comenzaba un día cargado de gozo y entusiasmo que se ponía de manifiesto en el ímpetu de la oración de la mañana.

Las familias de los seminaristas comenzaron a llegar, los saludos, besos y risas llenaron el claustro. Con satisfacción comentábamos el buen día que hacía hasta que se hizo la hora de la eucaristía. Nos acompañaban algunos párrocos de los seminaristas y presidía la celebración D. Casimiro; nuestro obispo en la homilía nos invitó a todos a dar gracias a Dios por el don de la vocación sacerdotal, animó a los chicos a responder con generosidad a la llamada del Señor y alentó a los padres a apoyar la vocación de sus hijos.

Concluida la misa pasamos a contemplar la exposición de manualidades que los alumnos han venido realizando en este último mes. En ella nos explicaban gráficamente los pilares en los que se asienta la vida de un seminarista: oración, estudio y convivencia.

Terminamos la mañana con una magnífica comida en la que sacerdotes, profesores y seminaristas y fa-miliares tuvimos tiempo para charlar y compartir nuestros proyectos e in-quietudes.
Acabada la comida los seminaristas nos sorprendieron con varias representaciones teatrales, actuaciones musicales y recitales de poesía; nos lo pasamos a lo grande y aplaudimos a rabiar. A continuación los seminaristas salieron por la ciudad a pasear con sus familiar y el silencio se adueñó del Seminario; a su vuelta las anécdotas y sucesos llenaban las conversaciones de los chicos. Con cansancio en la mirada, pero con la alegría de habérnoslo pasado bien nos íbamos a la cama pensando ya en la semana que iba a comenzar.

CAMPAÑA 2003

Los actos programados por el Seminario Diocesano para dicha campaña han sido los siguientes:

Jueves 6

Conferencia-coloquio: Sacerdotes del Tercer Milenio
Monseñor JOSÉ DELICADO BAEZA
Arzobispo emérito de Valladolid

Salón de Actos de Caja Duero
20,15 horas

Martes 11

Mesa redonda: Seminaristas del Tercer Milenio
EUSTAQUIO MARTÍNEZ CONDE
Rector del Seminario Mayor
LUIS SANTAMARÍA DEL RÍO y ROBERTO CASTAÑO JOAQUÍN
Seminaristas Mayores del tercer y del último curso respectivamente

Salón de Actos de Caja Duero
20,15 horas

Jueves 13

Vigilia de Oración por las Vocaciones

Iglesia de San Andrés
20,30 horas

Viernes 14

VII Maratón interparroquial de fútbol-sala
Categoría I: 15-17 años (nacidos entre 1986 y 1988)

Frontón "San Atilano"
16,00 horas

Sábado 15

VII Maratón interparroquial de fútbol-sala
Categoría III: 9-11 años (nacidos entre 1994 y 1992)

Frontón "San Atilano"
15,15 horas

Categoría II: 12-14 años (nacidos entre 1989 y 1991)
Frontón "San Atilano"
16,30 horas

Domingo 16 Día del Seminario

12,00 horas. Misa presidida por el obispo en la Iglesia de San Andrés.
14,30 Comida.
17,00 horas. Velada teatral. Salón de Actos del Seminario Menor.

Dossier de Prensa

La Opinión, 16 de febrero de 2003

Predicar con el Ejemplo
La diócesis de Zamora cuenta con 28 seminaristas, mayores y menores

Jesús Hernández

Jesús, que caminaba junto al mar de Galilea, vio a Simón, "que se llama Pedro", y Andrés, su hermano, que echaban la red en el mar. Fue, entonces, cuando les dijo aquello de que fuesen en pos de El. Los testimonios evangélicos dicen que lo dejaron todo y le siguieron. Fueron los primeros discípulos. Y, después, otros. Y otros. Y, mucho más tarde, les habló así: "Id, y enseñad a todas las gentes...". Han pasado veinte siglos, y una treintena de jóvenes zamoranos se preparan para eso: para predicar el Evangelio y, también, para ayudar al necesitado y oprimido. La diócesis celebra hoy el Día del Seminario, como recuerdo de la necesidad de las vocaciones al sacerdocio.

Zamora cuenta con 28 seminaristas, que se reparten en dos establecimientos: 15 cursan sus estudios en el centro de formación Mayor, ubicado en Salamanca, y 13 se preparan en el Menor. Estos datos se ofrecen cuando la Iglesia diocesana celebra, hoy, el Día del Seminario, con el lema "Señor, ¿qué quieres que haga?". La jornada debe servir, según fuentes eclesiales, para "crear un clima y un ambiente favorable a la vocación sacerdotal", pues se trata de "una de las prioridades más importantes de la Iglesia actual".

Los seminaristas mayores proceden, geográficamente, de Zamora (6), Toro (3), Moreruela de los Infanzones, Riego del Camino, Morales del Vino, Villalube, Valladolid y Villarrín de Campos. Los menores son de la capital (2), San Cristóbal de Entreviñas (2), Quintanilla del Monte (2), Pereruela, San Vicente de la Cabeza, Malillos, Sarracín de Aliste, Torres del Carrizal, Bermillo de Sayago y Hermisende.

La campaña consta de cinco objetivos, entre los que se hallan el acercamiento del Seminario Diocesano a toda la comunidad cristiana de Zamora -en busca de un mayor conocimiento "y afecto"-, la sensibilización de la sociedad y, sobre todo, de la comunidad cristiana acerca de la "necesidad de la vocación sacerdotal" y "el servicio que los clérigos prestan", la motivación a los curas, religiosos y otros responsables de pastoral para el descubrimiento de jóvenes y niños "que puedan ser candidatos al sacerdocio" y, también, el "apoyo económico al Seminario, con el fin de que disponga de "medios suficientes y pueda ofrecer una buena preparación" a los futuros clérigos.

Los actos programados para hoy, domingo, se inician a las 12 horas, con la misa presidida por el obispo, Casimiro López, en la iglesia de San Andrés. La comida de los seminaristas y sus familiares con los formadores está prevista para las dos y media de la tarde. Y se anuncia una velada teatral, en el salón de actos, a las 17 horas. Con anterioridad, se celebraron una conferencia -a cargo de José Delicado Baeza, arzobispo emérito de Valladolid-, una mesa redonda sobre los seminaristas del Tercer Milenio, una Vigilia de Oración por las Vocaciones y el VII Maratón Interparroquial de fútbol-sala.
La formación de los seminaristas mayores "engloba las dimensiones humana, espiritual y pastoral". En la primera "se incluye la intelectual, para lo que asisten a clase a la Facultad de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca". Los seminaristas menores estudian los cuatro cursos de la ESO, junto con otro alumnado externo. Su preparación "se asienta en tres pilares básicos: la convivencia, el estudio y la oración, mediante los cuales tratan de discernir su propia vocación y consideran la posibilidad de incorporarse al Seminario Mayor".

La historia del Conciliar de San Atilano comienza el 5 de octubre de 1797, por iniciativa el obispo Ramón Falcón. El edificio había servido, con anterioridad -hasta 1767, fecha de la expulsión de los jesuitas de España-, para la formación sacerdotal. El Menor, ubicado en Toro, para el estudio de los cinco primeros cursos de Latín y Humanidades, fue inaugurado el 12 de octubre de 1952. Filósofos y teólogos proseguían en la capital zamorana. El Mayor permaneció aquí hasta el 7 de octubre de 1969, momento en que fue trasladado a Salamanca. El Menor se mantuvo en la ciudad toresana hasta el 1 de septiembre de 1995. El obispo Juan María Uriarte determinó que fuese trasladado a Zamora.

Eustaquio Martínez, rector del Seminario Mayor: "El sacerdote actual sabe más de servir que de mandar"

- ¿Qué clase de sacerdotes necesita la Iglesia para estos inicios del tercer milenio?
- La Iglesia necesita que los sacerdotes (también los demás creyentes) vivan apasionados por la causa del Evangelio, que, porque es la causa de Dios, también es la causa del hombre.
- La familia fue cuna de vocaciones al sacerdocio. Ya no lo es.
- Todavía lo es en algunos casos; a veces, sólo respeta, aunque no anima; en algunas ocasiones, pocas, se opone con fortaleza. Pero en todos los casos, cuando un hijo es sacerdote se le apoya y anima.
- Alejarse (más) del poder y aproximarse a los (más) humildes y necesitados. ¿Asignatura pendiente del sacerdote actual?
-Hoy, desde luego, no es una asignatura pendiente. El apego al poder es, actualmente, más un tópico típico. Hoy, el sacerdote sabe más de servir que de mandar.
- ¿Qué tienen que ver los curas de ahora con los que salieron del Seminario en los años 40 y 50?
- Los sacerdotes que salieron del Seminario en los años 40 y 50, también son curas de ahora. Todos los sacerdotes, sean de la generación que sean, están llamados a compartir una única tarea: la diversidad de "estilos" sacerdotales es enriquecedora.
- Para volver a las raíces evangélicas, ¿la Iglesia no necesita purificarse?
-Seguro que sí. La purificación pasa por recuperar la frescura de los "primeros tiempos". Quien es capaz de pedir perdón (la Iglesia lo está haciendo y debe seguir haciéndolo) es más libre y más auténtico.
- ¿El sacerdote debe luchar, también, por la solidaridad y la justicia?
- Esto, siempre: codo con codo con las comunidades cristianas, con los creyentes de otras religiones y con los no creyentes. Este es el terreno donde todos deberíamos encontrarnos.

Cesar Salvador, rector del Seminario Menor: "La mayoría de la Iglesia apuesta por un compromiso con el hombre de hoy"

- ¿Era mucho más fácil ser cura antes que ahora, y hoy lo es más que mañana?
- No. Es distinto. Tanto antes como ahora, como en el futuro, su tarea y su misión son las mismas; y las dificultades y las alegrías en el desarrollo de su labor siempre están ahí, aunque cambien los matices por el contexto en el que le toque vivir.
- ¿El compromiso vocacional desciende porque la familia ya casi no es un "agente de socialización religiosa"?
- Dentro del conjunto de causas del descenso de vocaciones al sacerdocio, una muy importante es ésta. La familia resulta un espacio privilegiado para descubrir la vocación y para ayudar al muchacho a responder con generosidad.
- Con fuertes testimonios, ¿habría más vocaciones al sacerdocio?
- La vocación es, ante todo, una invitación de Dios, una llamada dirigida a lo profundo de la persona, y los testimonios fuertes capacitan al joven para escuchar y descubrir con fuerza y alegría esa invitación y seguir el ejemplo concreto que tiene delante.
- En una sociedad materialista, donde avanza la increencia, ¿los curas qué tienen que hacer?
- La misión del sacerdote siempre ha sido la evangelización, el anuncio de la buena noticia, la propuesta de Jesús de Nazaret como ideal y camino de felicidad y realización. Y esto es lo que debe seguir haciendo, pero teniendo en cuenta al hombre real al que se dirige la buena noticia, a este hombre del tercer milenio.
- ¿Un sector de la Iglesia no mira, tal vez, demasiado el pasado?
- Es ley de vida, es una tendencia natural que los mayores piensen aquello de "cualquier tiempo pasado fue mejor". Sin embargo, la mayoría de la Iglesia (sacerdotes y laicos) apostamos por una Iglesia encarnada en la sociedad actual, implicada en los acontecimientos reales de nuestro mundo, comprometida con el hombre de hoy.

La Opinión, 17 de febrero de 2003

Estamos viviendo un invierno vocacional

El obispo de Zamora, que presidió los actos del Día el Seminario, advierte sobre la dificultad de plantear las cosas con sentido trascendente

Jesús Hernández

"Estamos viviendo un invierno vocacional". Y hay que "recuperar, en nuestra Iglesia, esa cultura". Tal es el criterio de Casimiro López, obispo de Zamora. Así lo expuso, ayer, durante la misa del Día del Seminario, que presidió en la iglesia de San Andrés. "Sé que no es fácil, en este momento, plantear las cosas" con sentido trascendente, añadió, pues "la secularización que rige en nuestro entorno ha calado, también, en las entretelas de nuestra alma y de nuestro espíritu".

El prelado significó que "la preocupación por las vocaciones al ministerio ordenado" se inserta en ese "contexto global". Y tal cosa es "algo que nos corresponde a todos". No es asunto "sólo del obispo" o de "algunos a los que él puede encargar esa tarea". Monseñor López Llorente destacó que "es cosa de toda la Iglesia diocesana". Se trata de ayudar a los niños, adolescentes y jóvenes "a descubrir, acoger y responder con generosidad a la llamada de Dios sobre cada uno de ellos" y "poner su existencia" al servicio de Aquél.

El máximo responsable de la diócesis zamorana indicó que siempre "me plantean la misma pregunta, la misma demanda" en sus visitas pastorales a las distintas comunidades. La interrogante es ésta: "¿por qué no nos envía nuevos sacerdotes?". Y él responde que "es algo que no suele estar en mis manos, sino en la de todos". Explicó tal aserto en estos términos: "en la medida que nuestra Iglesia disponga de suficientes vocaciones al ministerio ordenado, las comunidades podrán ser atendidas". De ahí que esa pregunta, esa demanda, "se debe convertir en una interpelación a todos".

López Llorente -destacó, inicialmente, que ese "invierno vacacional no ha apagado totalmente la acogida de la llamada de Dios", que se muestra en los adolescentes y jóvenes que "se forman y crecen en su vocación en los seminaristas"- señaló que "creer es obedecer, y obedecer es escuchar la Palabra de Dios, acogerla y adherirse a ella". Si Cristo es modelo de obediencia en la fe, los cristianos -dijo- deben "acoger su modelo de vida".

En otro momento de su homilía, el obispo de Zamora abogó por la recuperación "del sentido de Dios en nuestra vida". En cuanto a su "llamada", puede ser "para consagrar su existencia al ministerio ordenado y ponerla al servicio de El y de los cristianos, para la vida religiosa y la gran mayoría para vivir en el mundo como laicos".

Actos de la jornada

La jornada vocacional prosiguió, tras la eucaristía -la asistencia de creyentes fue numerosa-, con la visita efectuada a la exposición de manualidades -es una representación plástica, entre el realismo y lo "naif", realizada por los alumnos sobre la vida en el centro educativo, con distintas escenas: oración, convivencia, deporte, estudio...- y la comida de los 28 seminaristas y sus familiares con el obispo de la diócesis, hombre cercano y llano. Después, pasada la sobremesa de cálidas conversaciones, todos asistieron a una velada teatral, celebrada en el salón de actos del Seminario Menor "San Atilano". Los alumnos representaron "Farsa y justicia del Corregidor", así como otra piezas de menor entidad y duración: actuaciones humorísticas y musicales. La función constó, asimismo, de un "pequeño recital de poesía"... La jornada, con el lema "¿Señor, qué quieres que haga?", en la que se buscaba "crear un clima y un ambiente favorable a la vocación sacerdotal", había transcurrido en un santiamén.

Lo primero para un sacerdote, hoy, es "lo mismo que para Jesús de Nazaret: el Reino de Dios. "Id y anunciad a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, los pobres son evangelizados"". Lo recordaba, en los momentos previos, Eustaquio Martínez Conde, rector del Seminario Mayor.

 

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Miguel-Ángel Hernández Fuentes
Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social
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