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Unos
150 monaguillos de la diócesis celebran su encuentro anual
en el Seminario Menor "San Atilano" de Zamora
La Delegación Diocesana
de Pastoral Vocacional convocó el pasado miércoles
23 de abril, el XX Día del Monaguillo, una jornada festiva
y alegre que con un carácter vocacional reunió a numerosos
monaguillos de la diócesis.
La Opinión de Zamora/Carlos Gil.
Ciento cincuenta monaguillos procedentes de distintas localidades
de la diócesis de Zamora celebraron ayer, en el Seminario
Menor de San Atilano, una jornada de convivencia. Son jóvenes
(chicos y chicas a partes iguales) que se encargan de ayudar al
sacerdote en las tareas de la misa, en una labor que "puede
parecer menor, pero que es importante", reconoce César
Salvador, el delegado diocesano de vocaciones, sobre todo teniendo
en cuenta la cada vez mayor carga de trabajo de los curas. "Se
trata de reunir a todos estos monaguillos y monaguillas que están
ayudando en las iglesias a los curas en tareas que a veces parecen
insignificantes, pero que son muy importantes, sobre todo cuando
los sacerdotes tienen gran cantidad de pueblos y cuando llegan a
las celebraciones tienen que tener todo preparado. Estos chicos
son responsables y ayudan a la preparación de las cosas más
inmediatas".
Las costumbres sociales han ido perfilando la figura del monaguillo
español como un jovencito de entre ocho y 14 años,
aunque en otros países, como Alemania, son adultos los que
se encargan de estas funciones. Aquí, suelen comenzar una
vez hecha la primera comunión y se mantienen en la brecha
hasta los 13 o 14 años. Hay casos atípicos, como el
de Damián López, de Pajares de la Lampreana, que era
el benjamín del encuentro, con seis años y medio,
o el de algún otro joven, que se mantiene en activo con 15
años cumplidos, aunque lo normal es que no se llegue hasta
tan tarde.
No todos los monaguillos llegan a orientarse por el camino del
sacerdocio, aunque el ejercicio de esta función suele ser
un indicador de la existencia de una posible vocación, y
de hecho "todos los curas han sido monaguillos", afirma
César, el nombre de pila por el que todo el mundo conoce
al delegado de vocaciones. "Al que siente la llamada del señor
ya desde pequeño le gusta estar cerca de donde "se cuece"
lo religioso. Y para muchos de estos monaguillos el cura es un modelo".
Los monaguillos se "reclutan" mediante invitaciones del
sacerdote a los niños que hacen la primera comunión.
"Las chicas empezaron a entrar hace unos quince años,
y en estos momentos son tantas o más que los chicos. No hay
ningún fundamento para que el monaguillo sea chico, aunque
antes, culturalmente, era así". Los monaguillos sólo
cobran una pequeña propina personal que les da el cura, que
muchas veces pasa a engrosar una hucha, que cuando se abre sirve
para hacer alguna excursión. Aunque en algunos pueblos, con
pocos niños, todos son monaguillos, en otros resulta realmente
difícil atraerlos por el camino de la Iglesia: "No está
de moda ser monaguillo; hay un grupo muy importante de chavales
que no sintoniza con la cuestión religiosa y evidentemente
lo del servicio en la liturgia tampoco le va". Los tiempos,
sin embargo, pueden cambiar y lo mismo dentro de unos años
vuelven las vocaciones, como está regresando la utilización
del vestido específico del monaguillo, las túnicas
blancas o con pequeñas capas de colores. En todo caso el
Día del monaguillo se celebró con animación
y alegría, como viene sucediendo desde hace 20 años.
Para más información dirigirse a:
Miguel-Ángel Hernández Fuentes
Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social
OBZAMORA.MCS@telefonica.net
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