Crónica y fotos del Encuentro de Monaguillos (23 abril 2003)

Unos 150 monaguillos de la diócesis celebran su encuentro anual en el Seminario Menor "San Atilano" de Zamora

La Delegación Diocesana de Pastoral Vocacional convocó el pasado miércoles 23 de abril, el XX Día del Monaguillo, una jornada festiva y alegre que con un carácter vocacional reunió a numerosos monaguillos de la diócesis.

La Opinión de Zamora/Carlos Gil.

Ciento cincuenta monaguillos procedentes de distintas localidades de la diócesis de Zamora celebraron ayer, en el Seminario Menor de San Atilano, una jornada de convivencia. Son jóvenes (chicos y chicas a partes iguales) que se encargan de ayudar al sacerdote en las tareas de la misa, en una labor que "puede parecer menor, pero que es importante", reconoce César Salvador, el delegado diocesano de vocaciones, sobre todo teniendo en cuenta la cada vez mayor carga de trabajo de los curas. "Se trata de reunir a todos estos monaguillos y monaguillas que están ayudando en las iglesias a los curas en tareas que a veces parecen insignificantes, pero que son muy importantes, sobre todo cuando los sacerdotes tienen gran cantidad de pueblos y cuando llegan a las celebraciones tienen que tener todo preparado. Estos chicos son responsables y ayudan a la preparación de las cosas más inmediatas".

Las costumbres sociales han ido perfilando la figura del monaguillo español como un jovencito de entre ocho y 14 años, aunque en otros países, como Alemania, son adultos los que se encargan de estas funciones. Aquí, suelen comenzar una vez hecha la primera comunión y se mantienen en la brecha hasta los 13 o 14 años. Hay casos atípicos, como el de Damián López, de Pajares de la Lampreana, que era el benjamín del encuentro, con seis años y medio, o el de algún otro joven, que se mantiene en activo con 15 años cumplidos, aunque lo normal es que no se llegue hasta tan tarde.

No todos los monaguillos llegan a orientarse por el camino del sacerdocio, aunque el ejercicio de esta función suele ser un indicador de la existencia de una posible vocación, y de hecho "todos los curas han sido monaguillos", afirma César, el nombre de pila por el que todo el mundo conoce al delegado de vocaciones. "Al que siente la llamada del señor ya desde pequeño le gusta estar cerca de donde "se cuece" lo religioso. Y para muchos de estos monaguillos el cura es un modelo".

Los monaguillos se "reclutan" mediante invitaciones del sacerdote a los niños que hacen la primera comunión. "Las chicas empezaron a entrar hace unos quince años, y en estos momentos son tantas o más que los chicos. No hay ningún fundamento para que el monaguillo sea chico, aunque antes, culturalmente, era así". Los monaguillos sólo cobran una pequeña propina personal que les da el cura, que muchas veces pasa a engrosar una hucha, que cuando se abre sirve para hacer alguna excursión. Aunque en algunos pueblos, con pocos niños, todos son monaguillos, en otros resulta realmente difícil atraerlos por el camino de la Iglesia: "No está de moda ser monaguillo; hay un grupo muy importante de chavales que no sintoniza con la cuestión religiosa y evidentemente lo del servicio en la liturgia tampoco le va". Los tiempos, sin embargo, pueden cambiar y lo mismo dentro de unos años vuelven las vocaciones, como está regresando la utilización del vestido específico del monaguillo, las túnicas blancas o con pequeñas capas de colores. En todo caso el Día del monaguillo se celebró con animación y alegría, como viene sucediendo desde hace 20 años.

 

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Miguel-Ángel Hernández Fuentes
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