 |
NOTA DEL OBISPADO DE ZAMORA EN TORNO A
LA CONCENTRACIÓN DEL 16 DE MARZO
La Iglesia hace suyas las preocupaciones y esperanzas de la sociedad zamorana
Ante la concentración programada por diversos agentes sociales de nuestra provincia para el próximo 16 de marzo, este Obispado comunica lo siguiente:
1. Como nos enseña el Concilio Vaticano II: “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres, son a la vez, gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón” (Gaudium et Spes, 1). Los cambios profundos en nuestra sociedad son una llamada urgente y, a la vez, esperanzada dirigida al hombre. En medio de esta situación, la enseñanza social de la Iglesia ofrece luz allí donde se juega la existencia de cada hombre y entre los hombres, allí donde se dan los desequilibrios sociales. Por esta razón, los ciudadanos tienen el derecho y el deber de ofrecer propuestas y colaborar a favor del bien común, así como manifestar ante las autoridades correspondientes y ante las instituciones públicas su preocupación y, en su caso, descontento cuando se sienten discriminados o insuficientemente atendidos.
2. Los diversos estudios socioeconómicos sitúan a nuestra provincia en los últimos puestos de las que integran el territorio nacional. Lo expertos constatan que estamos en la “bolsa de la pobreza europea”. Algunos datos así lo confirman: de una población activa del 55,06%, el 44,44% son ocupados y el 10,62% son parados. Cáritas diocesana nos indica que unos 7.000 zamoranos viven en pobreza severa y unos 15.000 en pobreza moderada. Es de notar, además, que el porcentaje mayor de la población activa está en el funcionariado y que otro sector significativo como el de la agricultura se enfrenta a un futuro muy incierto. El comercio está atomizado y la mayor parte de la población estudiantil tiene que salir fuera de Zamora. En cuanto a la edad, es mayor la población jubilada (26%) que la población infantil (15%). La pirámide de población tiene una estrecha base, lo que significa que no hay relevo generacional. El crecimiento natural en la provincia es negativo (- 6,6%). No deja de ser un signo de pobreza de primer orden nuestro bajo índice de natalidad.
3. Frente a estos datos socioeconómicos no basta el lamento estéril, ni permancer esperando a que todo nos lo den hecho, sea desde Europa o desde las correspondientes Administraciones. Son necesarias nuestra propia autoestima e implicación, la atención a cuantas iniciativas se nos ofrecen y el coraje de invertir aquí para que los hombres y mujeres, jóvenes y adultos, puedan tener una vida digna en la propia tierra.
La iglesia diocesana hace suyas las preocupaciones y esperanzas de la sociedad zamorana y urge a los cristianos, especialmente a los fieles laicos en función de su vocación específica, a dar razón del amor de Dios a los hombres y a que sean fermento de un futuro más justo en nuestra provincia. Como nos acaba de recordar Benedicto XVI: El deber inmediato de los laicos es actuar a favor de un orden justo en la sociedad... y a través de su acción múltiple y diversa promover el bien común (cfr. Dios es Amor, 29b).
Por tanto, aquellos cristianos que lo estimen oportuno, y ejerciendo libremente su responsabilidad, participen en la concentración, cuentan con el respeto y el apoyo de este Obispado. Se trata, según los organizadores, de una concentración pacífica, sin color político, que no quiere ir contra nadie sino a favor de Zamora.
Como Iglesia no podemos quedarnos sólo aquí. Nuestro compromiso efectivo con los pobres nos lleva a pedir una distribución equitativa de los bienes de este mundo que no nos pertenecen solo a nosotros. Pensamos en quienes viven en situaciones peores y reclaman ante los poderes públicos las intervenciones necesarias para su desarrollo, incluyendo como una de las primeras la condonación total o parcial de su deuda exterior, así como nuestra aportación personal que ayuden a dar respuesta a sus necesidades más elementales.
Zamora, 9 de marzo de 2006.

Para más información dirigirse a:
Miguel-Ángel Hernández Fuentes
Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social
OBZAMORA.MCS@telefonica.net
|