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Zamora, 24 de junio de 2006
A los sacerdotes y seminaristas.
A las consagradas y consagrados.
A los movimientos y grupos apostólicos.
A las comunidades y cofradías.
A los fieles cristianos laicos.
Amigos y hermanos: Os deseo la Gracia y la Paz de Jesucristo, el Buen Pastor.
Desde el entrañable recuerdo a D. Casimiro, a quien despedíamos con sentimientos de gratitud, alegría y esperanza, sabéis que una vez que tomó posesión el pasado viernes, día 23, de la iglesia de Segorbe-Castellón, nuestra diócesis quedó en sede vacante, situación que todos esperamos sea breve.
De acuerdo con la legislación actual de la Iglesia, el Colegio de Consultores ha elegido en la mañana de hoy un Administrador Diocesano, que ejercerá las funciones de Obispo diocesano hasta el nombramiento de un nuevo Pastor. Esta elección ha recaído sobre mi pobre persona y quiero ser yo mismo quien, como en familia, os lo comunique directamente. Aceptación y comunicación que os hago desde la confianza, el gozo y el temor que me da la fe en el Dios Padre de nuestro Señor Jesucristo y contando con la disponibilidad de todos vosotros.
Agradezco a los miembros del Colegio de Consultores la confianza depositada en mí. Asumo esta tarea como la responsabilidad que la iglesia diocesana me encarga en este momento, y quiero servirla como ella necesita ser servida.
Atendiendo a las normas del Código de Derecho Canónico que afectan al Administrador Diocesano en sede vacante y manteniendo el preceptuado principio de continuidad en el gobierno pastoral ordinario de la diócesis, he pedido continuar con el consejo asesor de quiénes formábamos el Consejo Episcopal, aunque procuraré incorporar más activamente al Colegio de Arciprestes en esta tarea; si bien para aquellos otros asuntos que lo requieran me apoyaré en al Colegio de Consultores. Por su parte, el Consejo Diocesano de Asuntos Económicos se reunirá ordinariamente de acuerdo con el calendario previsto.
Así pues, alentados por el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, guiados por Jesús, el Señor, y teniendo presente nuestro Plan Diocesano de Pastoral, programaremos el próximo curso con toda normalidad y a todos los niveles (obispado, arciprestazgos, parroquias, grupos, movimientos, cofradías, comunidades, etc.). La ausencia de obispo no puede ni debe suponer para nosotros un estancamiento en la vida cristiana y eclesial.
Más aún, en la esperanza activa de un nuevo pastor, tenemos que redoblar nuestro esfuerzo personal y comunitario al servicio del Reino en esta querida iglesia de Dios que peregrina en Zamora.
Asimismo, deciros que se mantienen aquellos compromisos pastorales hablados con D. Casimiro, y que yo pueda hacer, como es el caso de las confirmaciones solicitadas, a no ser que alguna parroquia decida esperar a que tengamos obispo residencial. En cualquier caso será bueno que estemos en comunicación. Finalmente, pediros de corazón que, unidos en la plegaria, supliquemos al Señor nos conceda pronto un pastor bueno que, en la sucesión apostólica, sea reflejo del Buen Pastor y, como signo de unidad, nos presida en el amor y apaciente esta iglesia a la que cada uno de nosotros servimos desde las diversas vocaciones y carismas.
Y orad también por mí, para que dócil a las inclinaciones del Espíritu, pueda realizar con caridad pastoral la tarea que, en esta etapa de interinidad, la Iglesia me confía en favor de todos vosotros. Que la Santísima Virgen María, madre de los apóstoles, nos ayude en el caminar.
Con mi afecto, cercanía y oración.
Vuestro,
Fdo. Juan Luis Martín
Administrador Diocesano |