Clausura del I Centenario del fallecimiento de la Beata Bonifacia Rodríguez Castro

La ciudad de Zamora acoge los actos con los que se clausura el I Centenario del fallecimiento de la Madre Bonifacia Rodríguez Castro, una religiosa nacida en Salamanca, que murió en Zamora el 8 de agosto de 1905 y fue beatificada por el Papa Juan Pablo II el 9 de noviembre de 2003. Los actos pretenden mostrar en plena calle el carisma y la vida de una mujer comprometida con la realidad de su tiempo y con la promoción social de la mujer trabajadora.

Los actos del Centenario se iniciaron en Salamanca el pasado año 2004 y ahora se concluyen en Zamora pues fue aquí donde la Madre Bonifacia puso en práctica su proyecto educativo y social, donde fue acogida y apoyada por los obispos de esta diócesis: primero por Mons. Tomás Belestá y después por Mons. Luis Felipe Ortiz después. En Zamora Bonifacia vivió entre 1883 y 1905 y en esta misma ciudad falleció el 8 de agosto de ese último año. Por fallecer en Zamora, fue en esta ciudad ribereña del Duero donde se inició el proceso de Canonización. Era en la iglesia de San Juan de Puertanueva el 8 de junio de 1954. Y fue el Obispo de Zamora Casimiro López Llorente quien solicitó la beatificación de la fundadora de las Siervas de San José en la Plaza de San Pedro del Vaticano, ante el Papa Juan Pablo II, el 9 de noviembre de 2003.

Los actos se celebran este fin de semana, 4 y 5 de junio pues se trata del fin de semana más cercano al 6 de junio fecha en que se celebra la memoria litúrgica de la beata.


PROGRAMA DE ACTOS

Sábado 4 de junio

Mañana
Festival de la Canción "Madre Bonifacia"
Salón de Actos del Colegio “Sagrado Corazón de Jesús”
C/ Pablo Morillo, 24
Zamora

Tarde
Acto de Clausura del I Centenario
“En memoria de ella. Bonifacia Rodríguez Castro: la fidelidad a un sueño”
Salón de Actos. Caja España
C/ Leopoldo Alas Clarín, 4
17,30 horas

Noche
Concierto a cargo de varios cantautores y presentación de un CD
compuesto por esos mismos cantautores: “Siento tu mirada”
Plaza Mayor de Zamora
22,30 horas

Domingo 5 de junio

Eucaristía
Preside: Casimiro López Llorente
S. I. Catedral
11 horas

Bailes Regionales
Plaza de la Catedral
12 horas

Homenaje de la ciudad a la Madre Bonifacia
1. Descubrimiento de una placa en la Calle de la Reina
2. Dedicación de la Calle Orejones
3. Ágape fraterno
13 horas

BONIFACIA RODRÍGUEZ DE CASTRO FUNDADORA DE LAS SIERVAS DE SAN JOSÉ

Bonifacia Rodríguez de Castro, hija de un sastre y cordonera de oficio desde los 15 años, es una sencilla trabajadora manual que en los comienzos de la revolución industrial española apuesta desde el Evangelio por la mujer trabajadora pobre. Crea primero en su juventud con un grupo de amigas la Asociación Josefina en su propio taller, que se convierte en un incipiente centro de prevención femenina, y más tarde, juntamente con el jesuita Francisco Butiny8 i Hospital, funda la Congregación de Siervas de san José con el objetivo apostólico de la prevención y promoción laboral de la mujer trabajadora, que corría peligro de perder su dignidad en aquellos anos en que trabajar fuera de casa suponía un riesgo.

Nace en la ciudad de Salamanca el 6 de junio de 1837, primogénita de varios hermanos. A la muerte de su padre comienza a trabajar por cuenta ajena para ayudar a su madre a sacar adelante la casa. Superadas las primeras dificultades económicas, monta su propio taller de cordonería, pasamanería y otras labores, hasta que en 1870 llega destinado a la Clerecía de Salamanca, regentada por la Compañía de Jesús, un joven jesuita catalán que sentía una gran inquietud apostólica hacia el mundo de los trabajadores y trabajadoras manuales. Bonifacia se empieza a confesar con él y este encuentro le cambia la vida. Francisco descubre la grandeza revestida de sencillez de aquella mujer trabajadora, conoce en su taller al grupo de chicas de la Asociación Josefina reunidas en tomo a ella y siente el deseo de perpetuar aquel taller fundando una Congregación religiosa. Se lo propone a Bonifacia, que accede con ilusión, y juntos fundan las Siervas de san José en Salamanca el 10 de enero de 1874.

A los tres meses Francisco Butinya tiene que dejar Salamanca y Bonifacia se queda sola al frente de la fundación. El obispo nombra como directores eclesiásticos de la Congregación a sacerdotes diocesanos que no captan la entraña evangélica de un proyecto de vida nacido de la contemplación de Jesús en Nazaret, trabajador como uno de tantos. Uno de los directores deseaba introducir cambios esenciales en la dedicación apostólica del Taller de Nazaret de las Siervas de san José. Para ello necesitaba alejar a Bonifacia, que con su fidelidad estorbaba sus planes. Destituida primero como superiora de la casa de Salamanca y marginada después en Zamora, Bonifacia, con actitudes transparentemente evangélicas, lo perdona todo, lo olvida todo, y en el nuevo Taller de Nazaret de Zamora lleva a cabo con toda fidelidad el objetivo apostólico primigenio de prevención y promoción de la mujer trabajadora pobre. Su significación en la vida de la Iglesia ha sido expresada por el Papa Juan Pablo II con estas palabras:

"Bonifacia Rodríguez de Castro, siendo ella misma trabajadora, percibió los riesgos de esta condición social en su época. En la vida sencilla y oculta de la Sagrada Familia de Nazaret encontró un modelo de espiritualidad del trabajo que dignifica a la persona y hace de toda actividad, por humilde que parezca, un ofrecimiento a Dios y un medio de santificación"

(Homilía en la Eucaristía de beatificación, 9 de nov. 2003).

"El núcleo central de su espiritualidad es "hermanar la oración con el trabajo ", dimensión característica de las Siervas de san José, infundida por su fundador, el jesuita Francisco Butinya, que traduce así para aquellas sencillas trabajadoras la intuición ignaciana de "buscar y hallara Dios en todas las cosas" [...] Mujer de ojos abiertos y manos trabajadoras, atenta a la vida, Bonifacia Rodríguez es una contemplativa que se encuentra con Dios en la vida cotidiana. De la mano de san José, especial modelo y protector de la Congregación, se acerca a Nazaret y prolonga en su existencia el estilo de vida de Jesús en el misterio de su vida oculta [...]. Esta admirable y bienaventurada mujer dio auténtico testimonio de virtud, de manera especial promoviendo el trabajo cristiano al estilo de la Familia de Nazaret. Alabamos la vida de la beata Bonifacia y la invocamos públicamente, exhortando a todos los presentes a imitar fielmente sus virtudes"

(Breve de beatificación, 9 de nov. 2003).

Victoria López, ssj

 

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Miguel-Ángel Hernández Fuentes
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