Crónica sobre la celebración del I Centenario de la muerte de la Beata Bonifacia Rodríguez

BONIFACIA CON ZAMORA


El 29 de mayo pasado nuestra hoja diocesana "Iglesia en Zamora" publicaba en la pág. 3:

"UNA SANTA DE ZAMORA"
El 8 de agosto se celebra el I Centenario de la muerte de la Beata Bonifacia Rodríguez, fundadora de las Siervas de San José. Con este motivo, los próximos días 4 y 5 de junio se celebra en Zamora la Clausura del I Centenario de su muerte con una serie de actos que recuerdan que Bonifacia pasó por esta ciudad, donde dejó impresa una huella indeleble".

El 21 del mismo mes se había hecho eco de esta celebración el periódico "La Opinión-El Correo de Zamora" y el 25 "El Norte de Castilla", dando a conocer los actos que se iban a celebrar.

Zamora se preparaba para acoger el Centenario de una santa que considera suya.

En esta idea insistió el vicario general , Juan Martín Barrios, en una rueda de prensa celebrada el 2 de junio en el vestíbulo de la casa donde vivió la M. Bonifacia en Zamora. "La Opinión" recogía así sus palabras al día siguiente:

"Es un motivo de alegría para la diócesis de Zamora, de acción de gracias y de acogida. Se trata de una beata nuestra. Fue acogida siempre, desde 1883, como mujer, como creyente y como sierva. ¿Desde qué raíces dio testimonio de vida? Desde el seguimiento fiel a Cristo.
Hay tres momentos en su relación con la diócesis: la acogida del obispo Belestá que posibilita la primera fase, la potenciación de su obra por parte del prelado Luis Felipe Ortiz y la petición de D. Casimiro López, nuestro actual obispo, al Papa Juan Pablo II para la beatificación".

En esta rueda de prensa, convocada y moderada por Miguel Ángel Hernández, responsable de medios de comunicación social del obispado, participaron también otras personas:

"Es obligación de las instituciones públicas destacar la obra de una persona que trabajó con los más desfavorecidos, labor bien hecha que ha sido reconocida por otros. Las palabras y los actos están bien, pero debe quedar para siempre el reconocimiento de la ciudad en una placa. Será un testimonio de gratitud de sus paisanos de hecho a su hija adoptiva", dijo Pedro Roda, concejal de Servicios Sociales del Ayuntamiento zamorano.

La clausura del Centenario tendrá lugar en Zamora porque fue el lugar donde falleció y, sobre todo, porque la ciudad acogió su proyecto y permitió su puesta en marcha, con el respaldo y ayuda económica de los obispos y la colaboración generosa de muchas personas.
Durante la beatificación se veía una pancarta en la Plaza de San Pedro que decía 'Zamora con Bonifacia'. Ahora las Siervas de San José queremos que la clausura del Centenario signifique 'Bonifacia con Zamora', de ahí el acercamiento de los actos al pueblo', apuntó Victoria López, Sierva de San José.

"Se ha preparado el CD 'Siento tu mirada', un canto a la obra de Bonifacia Rodríguez Castro, que es una colaboración solidaria. Será presentado el sábado en la Plaza Mayor, destinado al Centro Nutricional de las Siervas de San José en Kayeye (República del Congo) para niños que padecen la enfermedad de kwashiorkor", explicó Yolanda Concejo, profesora de los colegios Divina Providencia y San José y miembro de la Comisión de España para la Beatificación-Centenario de la M. Bonifacia.

Cerró la rueda de prensa Miguel Ángel Hernández diciendo que al día siguiente estaría en la calle una "Guía de la madre Bonifacia en Zamora", patrocinada por el Ayuntamiento. "Constituye un recorrido por las huellas de la santa en la ciudad". El autor es el mismo Miguel Ángel, con la colaboración de Pilar Mateos, ssj.

El 3 de junio por la tarde comezaron a llegar a Zamora numerosas personas que acudían a la celebración. Algunas se acercaron a la casa donde Bonifacia vivió y falleció, situada en la calle de la Reina, nº 9, para ver las habitaciones a ella dedicadas. Diversos grupos iban y venian de un recinto a otro con la alegría en los ojos. Primero visitaban, en actitud de silencio y recogimiento, la habitación donde falleció; luego el recibidor-museo con muebles y objetos de la primera comunidad; a continuación el taller -espacio preparado con ocasión del Centenario- con varias zonas: a) M. Bonifacia en Zamora, b) Espiritualidad del taller, c) Dimensión apostólica en Zamora, d) Máquinas, objetos y labores del taller y e) Presencia del P. Butinyà en Zamora. Al otro lado del vestíbulo, la capilla con el Cristo románico y la escultura en bronce de Bonifacia, la barandilla del antiguo coro, cuadros de la capilla de la Candelaria, etc. Finalmente, el museo con objetos de la capilla de la Candelaria y la placa que recuerda el lugar exacto donde estaba enterrada la caja con importantes documentos escondidos por Socorro Hernández.

El día 4 de junio, sábado, por la mañana, daban comienzo los actos de la clausura:

A las 12,30 tuvo lugar un Festival de la canción dedicado a Bonifacia en el salón de actos del Colegio Sagrado Corazón, de las Hermanas del Amor de Dios, que lo cedieron con todo el gusto y generosamente. Estaba literalmente abarrotado, con sillas que ocupaban todos los pasillos. Acudió el obispo, D. Casimiro López Llorente, acompañado de su secretario, Esteban Vicente: fue necesario pedir a unos niños de Salamanca, situados en las primeras filas, que se sentaran en el suelo y les dejasen los asientos.

Y comenzaron las canciones, 10 en total: "Con Bonifacia entre dos mundos" de Ourense, "Seguir tus huellas" de Lugo, "Nazaret, el taller de la ilusión" de Palencia, "Bonifacia, tu amor me transformó" de Cuenca, "Seguimos a Bonifacia" de Zamora, "Bonifacia, luz para el mundo" mimo de Málaga, "Toda para todos" de Lugo, "La mujer que tejió la utopía" de Linares, "Mira a Bonifacia" de Salamanca y "Caminando junto a ti" de Palencia. Las presentaba Yolanda Concejo. Al final, un simulacro de jurado, ante la imposibilidad de elegir, decidió que había que premiar todas las canciones. Se trataba de una broma, pues el Festival se había organizado con carácter no competitivo.

A las 5,30 se celebró en la sala de conferencias Caja España un encuentro en torno a Bonifacia titulado "En memoria de ella. La fidelidad a un sueño". Comenzó con un montaje PowerPoint sobre las Siervas de san José cien años después, el cual ambientó el encuentro. La superiora general de las Siervas de san José, María de los Ángeles González Herrero, dirigió un saludo a los asistentes en el que dijo, entre otrascosas:

"El proyecto de vida que soñó y al que se sintió llamada nació en su pequeño taller salmantino y creció al amparo de esta ciudad de Zamora, ciudad que la acogió en su tiempo y que hoy sigue contándola entre sus hijas más queridas (...).
Su historia, casi insignificante para muchos, es capaz de desafiar en su humilde gesto lo que parecía normal e incluso conveniente.
Sin alardes, sin cálculos, inició un proyecto de vida novedoso e inesperado a favor de la mujer trabajadora pobre.
En la mirada entrañable y sincera de esta recia castellana, en su gesto humilde a favor de la mujer, nos sentimos reflejadas y reflejados todos los que vamos teniendo su vida como referente en nuestro compromiso de fe (...).
Estamos convocadas y convocados a ser memoria viva de esta mujer que, con su gesto profético, nos invita, en la oportunidad de nuestro presente, a tantear maneras nuevas y a desafiar nuestras impotencias.
En cualquier lugar del mundo donde hagamos presente la buena noticia de Nazaret, en cualquier espacio en que vivamos el trabajo, en cualquier camino que emprendamos para dignificar la vida de la mujer, ahí estamos llamadas y llamados a recordar su gesto desde la osadía de la fe y la esperanza, sin cálculos, sin miedos, sin quejas".
En la ciudad con la que Bonifacia compartió su vida clausuramos su centenario e iniciamos un nuevo camino cargado de promesas, abrimos la puerta con más intensidad a su don y somos invitadas/os, una vez más, a ser memoria viva de esta mujer trabajadora y pobre capaz de arriesgarlo todo por un sueño".

Patricia Martínez i Álvarez, historiadora laica, dio la conferencia "Mujer y trabajo en el siglo XIX", en la que presentó la fundación de las Siervas de san José como fruto de la capacidad creadora de la mujer en las coordinadas socioambientales del último tercio decimonónico. Bonifacia Rodríguez y Francisco Butinyà se influyeron mutuamente para alumbrar el proyecto de vida de la Congregación, proyecto que daba respuesta a la mujer trabajadora pobre de la época.

Después del descanso dio comienzo la Mesa Redonda "Compartiendo el sueño de Bonifacia", coordinada por Ligia Villoria y Laura Guillén, Siervas de san José. Participaron: Montse García Fernández, de la Asociación Empleadas de Hogar de Granada, Arantxa Bolívar Capapey, del Llar Butinyà de San Vicenç dels Horts (Barcelona), Mª Cruz Rodríguez López, de la Asociación de mujeres "Nazaret" de Villablino (León), Sandra Mejía Cardenas, del Taller de producción del Barrio de Buenos Aires (Salamanca) y Marisa Bueno Aparicio, antigua alumna y profesora del colegio de las Siervas de San José de Marquesa de Almarza (Salamanca). Expusieron su experiencia de educación o trabajo con las Siervas de san José, continuadoras de la obra de Bonifacia Rodríguez.

A las 10,30 de la tarde Zamora se vistió de fiesta. Nos convocó en la Plaza Mayor un concierto de canciones sobre Bonifacia a cargo de varios cantautores cristianos. Previamente habían elaborado el CD "Siento tu mirada", conjunto de 14 canciones de diferentes estilos y ritmos. La casa productora es "Trovador", dirigida por Alfredo Arambillet. El concierto y la realización del disco fueron coordinados por Yolanda Concejo, ayudada por Carmen Soto, ssj.

El Ayuntamiento había mandado preparar en la Plaza desde la víspera un estrado, las gradas y la iluminación y megafonía necesarias. Junto al estrado, una gran pantalla proyectaba imágenes de Bonifacia acompañando las canciones. Las presentó Rogelio Cabado, cantautor de Valladolid, que vivió bastantes años en nuestra ciudad y se aficionó a Bonifacia, cogiéndole gran cariño. Conforme presentaba las canciones, iba hablando de Bonifacia, lo hacía como quien ha captado en profundidad su persona, obra y espiritualidad. Cantaron, además de él, Javier Chento y Rebeca Pérez. Susana de Andrés y Sonia González, Siervas de san José, cantaron la canción "Afirmo a Bonifacia". El grupo de niñas de Zamora, dirigido por Yolanda, cantó "Canta y camina". El CD se vendía en la Plaza a 10 euros.

La noche estaba espléndida, acudió mucha gente y la alegría se extendía por la Plaza y alrededores. D. Antonio Vázquez Jiménez, el alcalde, se acercó por allí. Toda la instalación corrió a cargo del Ayuntamiento.

El domingo, día 5, por la mañana fue el momento central de la clausura.

A las 11 se celebró en la catedral la Eucaristía, presidida por el obispo D. Casimiro López Llorente. La monición de entrada la motivó:

"Zamora hizo posible que una sencilla monja trabajadora y humilde continuara abierta al don de Dios, dejándolo crecer en su corazón con actitudes auténticamente evangélicas.
Abandonada en los brazos del Padre, dejó imprimir en ella los rasgos de Jesús, el trabajador de Nazaret.
Queremos dar gracias por Bonifacia, por su honda humanidad y vida evangélica, por su profunda fe capaz de esperar contra toda esperanza, por su amor incondicional a Dios, su caridad sin límites, su capacidad de perdón y silencio contemplativo,
su pasión por la unidad.
Agradecemos al Señor el cariño, la generosidad de esta ciudad de Zamora que la ayudó y fue testigo de su vida callada y oculta, llena de santidad".

Al lado derecho del presbiterio estaba un retrato de la madre Bonifacia que tiene 100 años, se conserva en la habitación donde falleció.

Al llegar el momento de la oración colecta resonó por toda la catedral la suya propia, aprobada recientemente por la Congregación romana del Culto Divino: era la primera vez que se rezaba.

La homilía del obispo comenzó glosando las lecturas propias del día: Os 6, 3-6; Rm 4, 18-25 y Mt 9, 9-13, para centrase a continuación en la persona de Bonifacia Rodríguez:

"Sin duda, si algo configuró el espíritu y la existencia de Bonifacia, esto fue el amor: un amor radical a Dios, hecho oblación consagrada a Dios y entregada a todos, y en especial hacia la mujer necesitada, hacia la mujer trabajadora y pobre. Convencida por propia experiencia que lo más grande es el amor, hizo de una acendrada caridad a Dios y al prójimo proyecto y norma de vida para sí y para sus hijas, las Siervas de san José. Una opción por el amor que Bonifacia vivió en la humildad, en el silencio interior y exterior, en su sacrificio diario y en el perdón (...).
En su deseo de amar a Dios y agradarle en todo no se preocupará más que de buscar en todo la gloria de Dios y de hacer siempre su voluntad. Se puede decir que la voluntad de Dios fue el eje existencial de su vida (...). Su fidelidad hasta la muerte al carisma original de la Congregación, como su serenidad, silencio, perdón y esperanza ante las contrariedades, injurias o rechazos no proceden sino de su gran amor a Dios. Ella encarnó la acogida amorosa y dócil de la voluntad del Padre que tantas veces había contemplado en la vida de Jesús, María y José en Nazaret (...).
Si en algo se encarnó la caridad fraterna de Bonifacia fue en el amor preferencial a los pobres en general, y a las niñas y muchachas pobres, humildes y desamparadas en particular. Consciente de ello, 'la madre de los pobres', como la llamaban, se entregará totalmente a su servicio, las proveerá de alimento y de vestido, les dará su cariño de madre y las educará en la fe y para el trabajo. Por su entrega total a Dios y a los hermanos, hecha con sencillez y desde la vida ordinaria, damos hoy gracias a Dios".

Las Siervas de san José que a lo largo de este año han hecho o harán las Bodas de Oro hicieron la renovación de sus votos, 14 en total.

Asistieron a la Eucaristía el alcalde, D. Antonio Vázquez, el teniente alcalde, el secretario del PSOE, tres concejales -entre ellos el de Asuntos Sociales, Pedro Roda, y una antigua alumna de las Siervas de Salamanca- y Esther Vega, secretaria del alcalde, a quien éste encomendó la coordinación de todas las actividades promovidas por el Ayuntamiento como homenaje a la M. Bonifacia en el I Centenario de su muerte.

Llenaban las naves de la catedral unas 1.000 personas procedentes de diferentes comunidades autónomas. Mucha gente siguió la Eucaristía desde la plaza a través de un circuito cerrado de televisión.

Al salir de la catedral se repartió el folleto-guía de la ruta de la M. Bonifacia en Zamora, titulado "Bonifacia en Zamora. Un recorrido por la ciudad siguiendo las huellas de una santa". Con ello comenzaba el homenaje dedicado por la ciudad. En la Plaza de la Catedral tuvo lugar una muestra de folklore zamorano a cargo del grupo "Doña Urraca".

Y hacia la 1 del mediodía, más o menos, en las inmediaciones de la casa donde Bonifacia Rodríguez de Castro realizó su obra social a favor de la mujer trabajadora desfavorecida, se vivió el momento más importante del homenaje. Primeramente, a los acordes del himno nacional, interpretado por la Banda de Música, dirigida por José Ignacio Petit, descubrieron una placa de bronce conmemorativa el alcalde, D. Antonio Vázquez, el obispo, D. Casimiro López y Victoria López, ssj. La placa está en la calle Corral Pintado esquina a la calle de la Reina, con esta inscripción:

La ciudad de Zamora a
Bonifacia Rodríguez de Castro,
Fundadora de las Siervas de San José,
en reconocimiento a su vida de trabajo
al servicio de los pobres.
I Centenario de su muerte. 2005

A continuación, en la calle Orejones, donde la M. Bonifacia montó su primer taller zamorano en 1883, estas mismas personas, de nuevo a los acordes del himno nacional, descubrieron una placa que a partir de ahora dará nombre también a la calle:

Calle de la
Madre Bonifacia Rodríguez de Castro

De momento, y por algún tiempo, coexistirán las dos denominaciones.

El fuerte aplauso de los asistentes puso punto final a este homenaje que el alcalde y la corporación municipal de Zamora quisieron ofrecer a Bonifacia en este Centenario.

Finalizado el acto, los periodistas se acercaron al alcalde y al obispo, recogiendo sus palabras:

"Es el homenaje de la ciudad al trabajo de la Madre Bonifacia en una época difícil con multitud de niñas y jóvenes con muchísimos problemas familiares y de integración. Y ella realizó una labor excepcional. Los zamoranos estábamos obligados al reconocimiento, aunque fuera tan sencillo como éste", dijo D. Antonio Vázquez Jiménez.

"Es un día de satisfacción para la Iglesia diocesana y para la ciudad, pues aquí desarrolló su obra, que después se extendió. Y ese carisma inicial sigue permanente. Es una demanda social que está ahí, y espero que pueda continuar", añadió D. Casimiro López Llorente.

Después, con la alegría en el rostro de todos, fuimos entrando en el patio y salón de juegos del colegio Divina providencia, donde aproximadamente unas 1.000 personas compartimos un "vino español". Mientras, muchos aprovechaban para visitar las habitaciones dedicadas a la buena y humilde M. Bonifacia, que seguramente nunca pensó que CIEN AÑOS DESPUÉS iba a ser objeto de tanto cariño y veneración en su querida tierra zamorana.

Y LA M. BONIFACIA SE QUEDÓ EN ZAMORA

Si durante la beatificación la ciudad la acompañó a Roma con una pancarta que decía Zamora con Bonifacia, después del Centenario podemos afirmar Bonifacia con Zamora: su nombre, esculpido en las paredes de la que fuera su casa, casa que puso al servicio de la mujer marginada zamorana, es memoria viva de que Zamora es la casa grande de Bonifacia.

Victoria López, ssj
Madrid, 12 de junio de 2005