La Diócesis de Zamora felicita a las Hijas de la Caridad por la concesión del premio Príncipe de Asturias de la Concordia

La candidatura fue presentada a propuesta del
Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española

La Diócesis de Zamora se une a la Conferencia Episcopal Española y felicita a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl por la concesión del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2005


La Diócesis de Zamora ha recibido con gran satisfacción la concesión del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2005 a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl y felicita a la congregación por este galardón con el que se reconoce la labor humanitaria y social que las Hijas de la Caridad realizan hoy en 93 países del mundo. Dicha felicitación se dirige de una manera muy especial a las siete comunidades de Hijas de la Caridad presentes en nuestra diócesis: Benavente (Colegio "San Vicente de Paúl"), Fuentesaúco (Fundación "Marcelina del Valle"), Villalpando (Residencia de Ancianos "La Inmaculada") y Zamora (Colegio "María Inmaculada", Colegio "Medalla Milagrosa", Colegio "Nuestra Señora del Tránsito" y Colegio "San Vicente de Paúl").

En una nota enviada hoy, el propio obispo de Zamora, Casimiro López Llorente, ha querido “felicitar de todo corazón” a las Hijas de la Caridad por la concesión de este premio que supone, en palabras del propio obispo, “un reconocimiento altamente merecido por su callada y eficaz labor humanitaria, educativa y social en todo el mundo y en nuestra Diócesis”. Con este premio, prosigue el obispo, “queda también reconocido el trabajo de nuestra Iglesia, motivo para la acción de gracias a Dios”. En efecto, “las Hijas de la Caridad, movidas por su Consagración a Dios y plenamente integradas en la misión de la Iglesia, entregan su vida en favor de los más pobres, siguiendo el carisma y ejemplo de su Fundadores, San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac. ¡Enhorabuena!”

Candidatura presentada por el Comité Ejecutivo de la CEE

En su reunión de 9 de marzo 2005, el Comité Ejecutivo de la CEE, aprobó presentar la candidatura para el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2005 a favor de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Esta Compañía, fundada en el siglo XVII por San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac, nació para atender el clamor de los pobres de su tiempo. El carisma con el que nacieron sigue vivo hoy a través de las 23.045 hermanas presentes en 93 países de los cinco continentes.

Con este galardón se reconoce la extensa labor humanitaria y social que abarca diferentes obras y servicios. Trabajan con los niños de la calle, jóvenes sin apoyo familiar o social, víctimas de la guerra, refugiados, enfermos de SIDA o de lepra, disminuidos físicos y mentales, drogadictos, presos, mujeres maltratadas, ancianos en soledad, transeúntes, personas sin techo, o emigrantes. Las Hijas de la Caridad, movidas por su consagración personal a Dios, empeñan su vida entera en la atención a los pobres, marginados y olvidados, al tiempo que se comprometen a favor de la justicia, de la paz y de la solidaridad.

Su presencia en Zamora

Fundadas en 1633 en París por San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac, las Hijas de la Caridad desarrollaron su labor solidaria en Francia y Polonia durante los siglos XVII y XVIII. Hacia 1790 llegaron a España y en el siglo XIX se hicieron presente en casi todos los países de Europa y América Latina, además de en países de América del Norte, Asia, África y Oceanía. Precisamente en este siglo XIX realizaron su primera fundación en Zamora adonde llegaron en 1860, a petición de la Junta Provincial de Zamora, para hacerse cargo de la dirección, asistencia y cuidado de los acogidos en el Hospicio. Siete hermanas iniciaban esta tarea el 30 de noviembre de 1860, acogidas por la Diputación Provincial y, después de casi 150 años, han sido muchas las Hijas de la Caridad que han dejado su vida en esta tarea. Destaca con nombre propio entre todas ellas Sor Ignacia Idoate, cuya labor presente en la memoria de numerosos zamoranos, obtuvo, ya en 1952, un reconocimiento institucional con la concesión de la Medalla de la Provincia y la dedicación a esta hermana de la calle Misericordia que lleva su nombre.

Tras esta fundación en la capital, la presencia de las Hijas de la Caridad en Zamora se ha ido haciendo cada vez más numerosa y variada. En Toro abrían una casa en 1879, casa que cerraron estos últimos años. En 1902 se instalaban en Benavente y en los dos años sucesivos abrían sendos colegios en Zamora: el Colegio “Medalla Milagrosa” en 1903 en pleno centro de la ciudad y el Colegio “San Vicente de Paúl” en la cercanía del barrio de San Lázaro en 1904. En 1942 se instalaban en Fuentesaúco para atender la Fundación Marcelina del Valle y, desde 1986, atienden la Residencia de Ancianos “La Inmaculada” en Villalpando y el Colegio “María Inmaculada” en Zamora.

 

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Miguel-Ángel Hernández Fuentes
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