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Ante
el 150 Aniversario
de la proclamación del Dogma
de la Inmaculada Concepción
Con motivo de la solemnidad de la Inmaculada
Concepción y del 150 aniversario de la proclamación
de este dogma mariano, la diócesis de Zamora ha organizado
diversos actos que a continuación indicamos.
Carta del Obispo
En
el 150 Aniversario de la proclamación del
Dogma de la Inmaculada Concepción
Un año más nos disponemos a celebrar la fiesta de
la Inmaculada, que esta vez tiene un significado singular, pues
conmemoramos el 150 Aniversario de la proclamación solemne
como verdad de fe definida de la Inmaculada Concepción de
Maria por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854. En su
bula Ineffabilis Deus afirma Pío IX: "declaramos,
afirmamos y definimos que ha sido revelada por dios, y de consiguiente,
que debe ser creída firme y constantemente por todos los
fieles, la doctrina que sostiene que la santísima virgen
maría fue preservada inmune de toda mancha de culpa original,
en el primer instante de su concepción, por singular gracia
y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos
de Jesucristo, Salvador del género humano". Esta
declaración fue recibida con alborozo por la iglesia universal
y por la diócesis de Zamora en particular, celebrándose
diversos actos en su honor.
La fe en la Purísima Concepción de María
está profundamente arraigada y extendida en toda nuestra
Iglesia diocesana y, en especial, en Villalpando y los pueblos de
su tierra. Ya en el año del Señor de 1466, Villalpando
y su tierra hicieron el voto a la Inmaculada; un voto refrendado
hasta cinco veces a lo largo de la historia y que culminó
en la coronación canónica y solemne de la Imagen de
la Purísima de la Villa villalpandina en 1954.
Villalpando y su tierra fueron pioneras en la cristiandad en la
expresión de la fe en la Inmaculada Concepción. Las
gentes de esta tierra ya habían formulado su fe, su honra
y defensa de la Purísima Concepción cuatrocientos
años antes de que Pío IX definiera el dogma de la
Inmaculada, treinta y un años antes de que la Universidad
de la Sorbona de París hiciese su célebre Voto, diez
años antes de que el papa Sixto IV publicase la primera Bula
en pro de la Inmaculada y cuando aún seguía la discusión
entre los teólogos. El Congreso Mariano Internacional de
1908 ratificó que fueron los trece pueblos que componen Villalpando
y su tierra los primeros que proclamaron explícita y solemnemente
este misterio mariano. De hecho, la contribución española
al triunfo del Dogma de la Inmaculada Concepción motivó
la decisión del Papa Pío IX de colocar el monumento
a la Inmaculada en la romana Plaza de España, junto a la
embajada española que, cada 8 de diciembre, engalana sus
balcones y ventanas para celebrar la ofrenda floral a la Inmaculada.
Al conmemorar el 150 Aniversario de la proclamación del
dogma, se inaugura también un año especialmente dedicado
a María, que estará jalonado con diversas celebraciones
diocesanas y nacionales. Dios nos concede un año de gracia
para reflexionar sobre el sentido de este dogma para la vida de
fe y la existencia cristiana; es un tiempo de gracia para purificar
y avivar nuestra devoción a María renovando nuestra
consagración, personal y comunitaria, a nuestra Madre, la
Virgen Inmaculada.
El dogma de la Inmaculada Concepción nos recuerda que María,
elegida para ser la Madre del Salvador, ha sido agraciada por Dios
con dones a la medida de esta misión tan importante. Ella
es la "llena de gracia" (Lc 1, 28), preservada de toda
mancha de pecado original en el primer instante de su concepción
para ser la digna morada del Señor, para ser su Madre. María
acoge la gracia recibida de Dios con total disponibilidad y con
la entrega de su persona: "He aquí la esclava del Señor,
hágase en mí según tu palabra" (Lc 1,
38). Por su fe, esperanza y caridad, la Virgen colabora de manera
totalmente singular con la obra del Salvador para restablecer la
vida sobrenatural de los hombres, la vida de unión con Dios
y con todos los hombres. Por esta razón es nuestra madre
en el orden de la gracia, asociada para siempre a la obra de la
redención; ella continúa procurándonos con
su múltiple intercesión los dones de la salvación
eterna.
María es "la toda santa", la creyente por excelencia,
modelo permanente para todo cristiano de unión con Dios y
con los hombres por su fe, esperanza y caridad. De las manos de
María recibimos a su Hijo, el Salvador; siguiendo su estela
nos encontraremos con Jesucristo y su salvación. Todos los
cristianos estamos llamados a la plenitud de la vida cristiana y
a la perfección del amor. Nuestro amor y devoción
a María, la "llena de gracia", nos debe impulsar
a acoger y vivir, como ella, la vida de Dios, que hemos recibido
por gracia de Dios en el Bautismo, y a avivar nuestra fe, esperanza
y caridad. Confesar y celebrar la Inmaculada implica acoger con
todas sus consecuencias el compromiso que ha de dirigir toda la
vida cristiana, personal y comunitaria. Este será el mejor
fruto de este Aniversario.
+ Casimiro López
Obispo de Zamora
Vigilias de la Inmaculada
- Zamora
LUGAR: Iglesia de San Torcuato
HORA: 21,00 horas
- Toro
LUGAR: Convento de las Carmelitas
HORA: 21,00 horas
- Villalpando
LUGAR: Iglesia de San Nicolás
HORA: 22,30 horas
El Voto Inmaculista de Villalpando
A. Tomás Osorio Burón
Párroco de Villalpando
En la iglesia de San Nicolás de Villalpando se hizo el 1
de noviembre de 1466 el primer Voto de Villa del mundo defendiendo
que la Virgen María fue concebida sin pecado original. Trece
pueblos de la comarca hicieron el Voto: Cañizo, Cerecinos
de Campos, Cotanes del Monte, Prado, Quintanilla del Olmo, Quintanilla
del Monte, San Martín de Valderaduey, Tapioles, Villalpando,
Villamayor de Campos, Villanueva del Campo, Villar de Fallaves y
Villárdiga. Todos estos pueblos pertenecían al señorío
de los condestables de Castilla.
Las causas que provocaron el Voto fueron dos: La guerra civil por
la corona de Castilla entre el rey don Enrique y el infante
don Alfonso con sus estragos, muertes, robos, incendios...;
y la "pestilencia" que se le añadió... Los
cristianos de Villalpando y su Tierra, abrumados por tantas "cuitas
e miserias e tribulaciones", decidieron acudir con un Voto
a la "gloriosa Virgen María, aquella que sin pecado
fue concebida en el vientre de santa Ana", pidiéndole
que "tome en guarda e defensión e amparo a esta dicha
Villa e a su Tierra...", y comprometiéndose a guardar
fiesta solemne cada 8 de diciembre con misa, sermón, procesión
y dando de comer a 20 pobres; el 7 de diciembre habrá vísperas,
ayuno y abstinencia.
Aquel Voto de 1466 ha sido refrendado o renovado cinco veces:
En 1498 al sacar copias del manuscrito de 1466; en 1527 al volver
los villalpandinos de la batalla de Pavía; en 1904 a los
50 años de la definición dogmática de la Inmaculada
Concepción de María; en 1940 por celebrarse el Año
del Pilar y en acción de gracias por el final de la guerra
civil; y en 1954 con motivo de la coronación canónica
de la imagen de la Purísima, una talla de mediados del siglo
XVII, de la escuela de Gregorio Fernández, donada
a su pueblo por Antonio Asensio Calviche, presbítero
villalpandino y abogado de los Reales Consejos.
Dos manuscritos, uno en papel y otro en pergamino, guardados en
el archivo parroquial de Villalpando, los dos de 1527, conservan
los textos de 1466, 1498 y 1527.
Celebración de la Inmaculada en Villalpando
- 7 de diciembre
13,00 horas: Repique de campanas y disparo de cohetes
17,30 horas: Ofrenda floral para niños/as en San Nicolás
e imposición de medallas a nuevas Hijas de María
22.30 horas: Vigilia Mariana en San Nicolás
- 8 de diciembre
10,00 horas: Misa en San Pedro
13,00 horas: Misa y procesión desde San Nicolás.
PRESIDE: Casimiro López Llorente, Obispo de Zamora.
19,00 horas: Misa en la iglesia del Convento
El voto de Villalpando a "La Inmaculada"
Francisco Iglesias Carreño
El año de 1466, en que tiene lugar el compromiso religioso
de las gentes de "Campos Góticos", no es una situación
cualquiera y sí un lugar preciso del proceso histórico,
donde los profesionales investigadores y los eruditos de esta parte
de la Historia, pueden ejercitar ampliamente sus investigaciones
científicas y sus pormenorizados análisis, pero también
donde los antropólogos, profesionales que muchas veces se
nos olvidan, nos pueden enseñar aquellas costumbres que estaban
en el hacer de la vida diaria, del momento cotidiano en tal lugar,
y además puede servir, ¡debe servir!, para que el tema
religioso cristiano, de aquel momento de Salamanca, Zamora y León,
sea resaltado en trabajos múltiples sobre tal acontecer.
En 1466 tenemos, dentro de la Corona Leonesa, como Rey a Enrique
IV de León, que sigue en esa línea que marca la Casa
Real Leonesa, después la Casa Real Española, como
continuadora de la estirpe visigótica y dentro de su concreción
a la plenitud hispánica. El día 1 de noviembre de
1466 en la iglesia de San Nicolás, en la población
de Villa-Alpando (nuestro conocido Villalpando de Campos Góticos)
tiene lugar el compromiso cristiano del "Voto a la Inmaculada
Concepción de Nuestra Señora la Virgen María".
En 1466 la Corona Leonesa (por ende el Reino Leonés Salamanca-Zamora-León)
y otros reinos en la Península Ibérica, están
envueltos en continuas luchas motivadas por problemas sucesorios,
por ello es aún más de resaltar, desde nuestra particular
posición de creyentes cristianos, que nuestros antepasados
se consiguieran abstraer del "ambiente circundante" para,
en elevándose por encima de él, dar un amplio y trascendental
paso hacia los elementos constitutivos en sus formulación
sobre "El voto de Villalpando", que implican el compromiso
público y claro, que, como cristianos de entonces, marcan
y difunden.
El "Voto de Villalpando y su tierra" a "La Inmaculada",
está documentalmente probado, es el más antiguo del
mundo, y en datos que, de una forma magnífica, aporta Calvo
Lozano (D. Luis) en "Historia de la Villa de Villalpando"
(cuya lectura nos parece sumamente amena e instructiva, que recomendemos),
se nos señala su extraordinaria precocidad, adelantándose
en "treinta y un años" al pronunciamiento emitido
por la Universidad de "La Sorbona" en (1497) y otras universidades
europeas que la siguieron en tal línea de acuerdos.
La paternidad sobre el "Voto a la Inmaculada" causó,
con posterioridad, algunas dudosas interpretaciones al estar interesados
en la misma en otros lugares de España, así tanto
Cataluña como Andalucía hicieron sus propios alegatos
en tal sentido. Ello fue objeto de atención y resolución
del Congreso Internacional Mariano celebrado en la ciudad augusta
de Zaragoza (la capital de Aragón) en el año 1908,
cuyas "Actas" recogen de forma fehaciente, precisa y clara
la siguiente expresión sobre: "El primer voto de villa,
explícito y solemne, en reverencia a la Purísima Concepción"
atribuyéndolo al lugar de "Villalpando y su tierra".
El fallo público del Congreso Mariano zaragozano dice así:
"Examinando todo resulta haber sido Villalpando la primera
villa o municipio que como tal hizo pública y solemne profesión
de creer, honrar y defender la Inmaculada Concepción de María
Santísima, obligándose con voto ciento cincuenta años
antes que lo hiciesen Jeréz, Alcalá, Sevilla y otras
poblaciones".
La formalización sobre "El voto de Villalpando y su
tierra", no olvidemos que estamos en los "Campos góticos"
como comarca natural de la Corona Leonesa, se lleva a efecto por
trece poblaciones, a saber:
Villalpando, Quintanilla del Monte, Cotanes del Monte, Villamayor
de Campos, Tapioles, Cañizo, Villar de Fallaves, Villárdiga,
Prado, Quintanilla del Olmo, San Martín de Valderaduey, Villanueva
de Campos y Cerecinos de Campos.
No se trata pues de un hecho aislado unilateral y sí, por
el contrario, de un hacer colectivo, con una base ampliamente social
en cada uno de los municipios integrantes. Son trece poblaciones
de la Diócesis de León en la Corona Leonesa, reunidas
en torno a su devoción cristiana hacía la "Virgen
María".
La población de Villalpando y, por ende, sus alrededores,
se encuentra de antiguo en los dominios de las tribus "Celtas"
que están instaladas en el territorio peninsular, atribuyéndosele
el nombre de "Intercancia", que posteriormente los "Romanos"
cambiaron por el de "Intercacia", en ese amplio espacio
dominado por los "Vaceos" que, parece ser, fue arrasado
por los "Godos", donde se asienta la "Tierra de Campos
Góticos" y posteriormente fue dominada por los "Arabes"
denominándola Villa-Al- Pando.
En "La Reconquista", después de las batallas
de Guadalete y Soriguela (que puede enlazarse con la leyenda de
"La Quilama" en Salamanca), y de aquel inicio de Covadonga
(espléndidamente descrito por Sánchez Albornoz y Menduíña
-D. Claudio-) parece ser que es el Rey Astur Alfonso I "El
Católico" quien tiene algo que ver (en el año
757) con Villalpando en lo que pudiera ser una primera conquista
de la población. A continuación le cabe el lugar de
honor a otro Rey Astur Alfonso II "El Casto" quien volvió
a tomar la población y reconstruyó sus fosos, lo cual
nos da cierta idea de su posición estratégica. Ya
tenemos, en estos momentos de Alfonso II "El Casto", ligado
Villalpando al llamado Voto de Santiago después del año
834. Una situación que tiene lugar dentro del Reino Astur
y su prolongación natural que es el Reino Leonés.
También se encuentran donaciones hechas por Ramiro I, Ordoño
I y Alfonso III "El Magno" (el repoblador de de Zamora
ciudad donde falleció) a la "Iglesia de Santiago de
Compostela", así como su pertenencia a la Diócesis
de León en el reinado de Ordoño II de León.
"Villalpando y su tierra" son, por su origen, un terruño
profundamente enraizado con "lo leonés", con los
leoneses y con la leoneseidad.
En el año 1002, el Rey de León Alfonso V otorga
la población de Villalpando al Conde Don Nunio, ampliándose
sus fueros, que con bastante posterioridad, y siempre dentro de
la Corona Leonesa, se los amplió el Rey de León Fernando
II (el mismo que incide en "El Motín de la Trucha en
Zamora" y que defiende posteriormente a Ciudad Rodrigo frente
a las pretensiones de Salamanca) ello sucede en 1170.
Recogemos de la narración efectuada por Don Luis Calvo Lozano
la siguiente explicación. Dice así:
«La importancia de este concejo -se refiere a Villalpando-
subió de punto por la creación de las milicias o tropas
que seguían el estandarte de la villa y eran acudilladas
por sus magistrados municipales. Eran las famosas mesnadas de "Villalpando
y su tierra" agrupadas bajo el pendón villalpandino
fondo blanco con un león de color bermejo y las franjas horizontales
rojas también...»
Así reza en la "Historia de la villa de Villalpando",
como no podía ser menos al tratarse de una Comarca Natural
como es la Tierra de Campos Góticos que siempre fue defensa
de la frontera y valladar ante el enemigo por y para la Corona Leonesa
en detrimento de las apetencias territoriales de los reinos del
centro y este de la península ibérica.
Villalpando alcanza una alta importancia en el Regnúm-Imperiúm
Leonés con el soberano leonés -nacido en la ciudad
de Zamora y fundador de la Universidad de Salamanca- Alfonso IX
"El Valeroso" y con su mujer Dª Berenguela (la "Señora
de Villalpando"), así como en su engarzamiento, aún
más si cabe con "el hecho diferencial leonés",
con la Colegiata de San Isidoro de León (morada postrera
de varios soberanos de la Corona Leonesa y donde se encuentra el
Cáliz de Doña Urraca "1a defensora de Zamora").
El "Voto de Villalpando y su tierra a la Inmaculada",
se refrenda, por primera vez, el 26 de marzo de 1498 (seis años
después del descubrimiento de América), y por segunda
vez el 6 de diciembre de 1527 (en pleno reinado del Emperador Carlos
I, el año del saqueo de Roma por la tropas imperiales). La
primera ocasión en que se dio a la imprenta lo fue en la
ciudad de León en 1668 (en el reinado del último Rey
de Casa de Austria Carlos II) y la segunda vez en 1856 (a los 23
años de la creación de la actual provincia de Zamora
-por la partición en tres provincias del Reino Leonés-,
en el reinado de Isabel II dentro del "Bienio Progresista").
La claridad del "Voto de Villalpando y su tierra" es,
según varios de sus intérpretes, de gran notoriedad.
Así dice:
"...Luego los dichos alcaide e alcaldes y regidores, e procuradores
e mayordomos con los dichos clérigos, curas e campellanes
e arcipreste, e los otros buenos omes, que presentes estaban de
la dicha villa y tierra, movidos de mucha fe e devoción e
con grande deseo e voluntad de servir a Dios nuestro Señor
Todopoderoso, e a la gloriosa sin mancilla Virgen Santa María,
su Madre e Nuestra Señora, e porque a ella plega e quiera
por la su virginidad, misericordia e piedad de tomar en guardia
e encomienda a esta villa e a toda su tierra para agora e para en
todo tiempo e siempre jamás, e ser intercesora e medianera
entre todas las gentes cristianas vivientes e habitantes en esta
dicha villa e terra, e que agora son e serán de aquí
adelante para siempre jamás... e como los cristianos no tenemos
otra medicina, ni otro bien y socorro, ni de quien podamos ser socorridos
en nuestras cuitas e miserias e tribulaciones, salvo tan solamente
a la gloriosa Virgen María, a aquella que sin pecado fue
concebida en el vientre de Santa Ana su madre e limpia e Virgen
nasciendo, limpia e Virgen recibio al hijo de Dios, e Virgen lo
comcibiendo, Virgen lo parió, e pariendo, Virgen remasnecio,
e por que nosotros no somos hábiles ni dignos por nuestros
pecados de rogar a Dios nuestro Señor, que nos perdone nuestros
pecados, e amanse su ira, e mande e diga al su Angel perseguidor
que cese de ferir y matar a los que viven en el mundo, como mejor
podemos todos los que agora vivimos en esta villa e en toda su tierra,
e por los que pues de nosotros vernan, como no seamos dignos, ni
sosmos para rogar, socorremos con voto a esta señora Virgen
María, madre de Dios, reina de los angeles, madre de toda
misericordia y madre de toda piedad, a la cual con corazones aflictos
e con gemidos, nos encomendamos e la suplicamos muy humilde e devotamente
e a lo mejor que podemos que le plega por la su misericordia e piedad
de tomar e que tome en guarda en defensiones e amparo a esta dicha
villa e su tierra, e a todos los que agora vivimos e vernan después
de nos para siempre jamas, e quiera e la plega por la su virginidad
e bondad".
En "Villalpando y su tierra", con "El Raso",
con los Campos Góticos que en herencia recibió el
Rey leonés Alfonso VI, formando parte del "hecho diferencial
del Reino Leonés", por donde discurren varios de los
Caminos a Santiago de Compostela, el "Voto de la Inmaculada"
forma parte integrante y consustancial con las raíces de
nuestro Pueblo Leonés.
La Inmaculada en el arte de
la diócesis de Zamora
José Ángel Rivera de las Heras
Delegado Diocesano para el Patrimonio Cultural
Anticipo de la exposición
que la diócesis
está organizando para el mes de marzo
La representación plástica de los misterios de la
Virgen María constituye, en cuanto a extensión y calidad,
una parte muy importante del arte cristiano. También, como
no, el que hace referencia al de su concepción inmaculada.
En esta breve colaboración intentaremos definir los rasgos
específicos de este tema iconográfico, determinar
las fuentes literarias de que se sirvieron los artistas para su
elaboración y fijación y enumerar las obras más
emblemáticas en el arte de la diócesis de Zamora.
Hemos
de dvertir que este misterio mariano, proclamado como dogma por
el papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854 mediante la bula
Ineffabilis Deus, tiene una vinculación especial con
nuestra Iglesia diocesana, pues su doctrina, antes de ser aprobada
por el papa Sixto IV en 1477 y aceptada por la Sorbona en 1496,
ya había sido formulada por las gentes de Villalpando y doce
pueblos de su comarca el 1 de noviembre de 1466 en la iglesia de
san Nicolás de la mencionada villa. El denominado "Voto
de Villalpando" fue el primero del mundo que proclamó,
explícita y solemnemente, la concepción inmaculada
de María, según reconoció en 1908 por el Congreso
Internacional Mariano de Zaragoza En el documento conservado en
el archivo parroquial de Villalpando que, aunque escrito en 1498
-fecha de su refrendo- hace referencia al voto de 1466, se dice
literalmente:
"la gloriosa Virgen María, aquella que sin pecado
fue concebida en el vientre de santa Ana, su Madre, e limpia e Virgen
nasciendo, limpia e Virgen rescibió al Hijo de Dios... desde
agora para siempre jamás, que en esta Villa e su Tierra le
será guardada e solemnemente celebrada la su Fiesta de la
su Santa Concepción de cuando fue concebida en el vientre
de santa Ana, su Madre, que es a ocho días del mes de diciembre".
Fue precisamente en estos últimos años del siglo
XV cuando, si consideramos como preparatorios los temas iconográficos
del "Abrazo de san Joaquín y santa Ana ante la Puerta
Dorada", "Árbol de Jesé", "La
parentela de María", "Santa Ana-Triple", "Santa
Ana con la Virgen Niña" y "La caza del unicornio",
hicieron su aparición en el arte las representaciones de
la Inmaculada Concepción, con el aspecto con que hoy las
identificamos.
Los elementos iconográficos específicos asimilados
al tema de la Inmaculada proceden de los textos bíblicos,
tanto veterotestamentarios como neotestamentarios, concretamente
de la literatura sapiencial y apocalíptica. En Apocalipsis
12, 1-4 se dice: "Una gran señal apareció
en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies,
y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; está encinta,
y grita con los dolores del parto y con el tormento de dar a luz.
Y apareció otra señal en el cielo: un gran Dragón...
se detuvo delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar
a su Hijo en cuanto lo diera a luz". Esta imagen de la
Mujer apocalíptica ha sido la que ha prevalecido en el arte
cristiano para la representación de la concepción
inmaculada de María. Su figura juvenil se perfila sobre un
fondo celeste o nuboso; aparece de pie, vestida con túnica
blanca y manto azul, generalmente con las manos juntas y la cabellera
al viento o caída sobre los hombros; con la cabeza ceñida
por una corona o nimbada por una aureola de estrellas, y con una
media luna o un cuarto lunar a sus pies. En ocasiones aparece debajo
de ella un dragón de aspecto infernal, la Bestia apocalíptica,
o aplasta con uno de sus pies la cabeza de una serpiente -representación
del Maligno- enroscada sobre el globo terráqueo y llevando
en sus fauces una manzana, presentando así a María
como la nueva Eva, en clara alusión al texto del Génesis
3, 15: "Establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre
tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando
tú la hieras en el talón".
Además de estos atributos específicos, provenientes
de la literatura apocalíptica, existen otros que podemos
denominar complementarios, ofrecidos por la literatura sapiencial,
y más concretamente por los Salmos, y los libros del Cantar
de los Cantares, Sabiduría y Eclesiástico, y que a
manera de inscripciones en filacterias y/o de objetos aparecen sembrados
alrededor de la figura de María, la Tota pulchra,
cual perlas de un collar (algunos de estos símbolos fueron
popularizados por las letanías lauretanas). La Virgen, presentada
ahora como la nueva Sulamita, es comparada con el Sol, la Luna,
una estrella, un jardín cerrado, una fuente, un pozo, un
cedro, un ciprés, un olivo, un lirio, una palma, un rosal,
un espejo, y es saludada como "Ciudad de Dios", "Puerta
del Cielo" y "Torre de David".
Finalmente, cabe mencionar otros elementos que podemos denominar
accesorios en orden a su identificación, como la Trinidad,
el Espíritu Santo, ángeles y querubines, santos, donantes,
figuras alegóricas, etc. Dichos elementos son compartidos
también por otras representaciones de misterios marianos,
como la Asunción y la Coronación.
La
diócesis de Zamora posee numerosas obras escultóricas
y pictóricas de la Inmaculada Concepción. Quizás
la más antigua sea la tallada por Jacques Bernal para
el retablo mayor de la iglesia de san Nicolás de Castroverde
de Campos en 1529, caracterizada por su composición sencilla
y por tener bajo sus pies el cuarto lunar como único atributo
identificador.
En el siglo XVII fue el escultor Gregorio Fernández
quien creó y fijó un modelo repetidamente imitado;
de su propia mano se conserva en el convento de Concepcionistas
de Zamora la que tallara en 1630, y de su círculo la del
Convento de Franciscanos de Castroverde de Campos, de hacia 1650.
De un seguidor suyo, Alonso Fernández de Rozas, es
la que preside el retablo mayor de la capilla funeraria de Gabriel
López de León en la iglesia zamorana de san Ildefonso;
tallada en 1678. Y del escultor napolitano Nicola Fumo posee
la iglesia de Almeida de Sayago una pequeña imagen fechada
en 1697.
También de época barroca, pero del siglo XVIII merecen
ser destacadas las del retablo mayor de Moraleja del Vino, atribuible
a un taller salmantino, y la "Virgen del Patrocinio",
colocada bajo el relieve del retablo mayor de la Catedral de Zamora,
labrada en mármol en el último cuarto de dicha centuria.
Del siglo XIX merece especial interés la tallada por el imaginero
Ramón Álvarez en 1883 para la iglesia toresana
de san Julián de los Caballeros.
En el campo de la pintura destacan, en el siglo XVII, el lienzo
conservado en el Seminario Diocesano "San Atilano", procedente
de la iglesia de san Andrés, con una representación
cercana al modelo de Fernández, y el atribuido a Diego
Valentín Díaz, custodiado en la Colegiata de Toro,
que copia un original de José de Ribera procedente
del convento madrileño de san Pascual.
Del
siglo XVIII, la "Virgen de la Portería" de Villadepera
y otros lienzos de excelente calidad, pero de autores desconocidos,
conservados en la Diputación Provincial (copia un original
de Antonio Palomino) y en las iglesias de san Vicente y san
Ildefonso de Zamora.
Finalmente, del siglo XIX, un lienzo firmado y fechado en 1859
por el pintor catalán Carlo de Paris, el mismo que
pintara la "Proclamación del dogma de la Inmaculada
Concepción" conservado en el Vaticano; dicha obra fue
enviada desde Roma a la iglesia de san Frontis por fray Antón
Martín Bienes, oriundo del arrabal zamorano del mismo
nombre y amigo personal del papa Pío IX. Y otro, también
firmado y fechado por el pintor vallisoletano Blas González
García-Valladolid en 1877, conservado en el Obispado,
y que mezcla libremente diversas composiciones de Murillo.
BIBLIOGRAFÍA
J. Navarro Talegón y J. A. Rivera de las Heras, catálogo
de la exposición La Virgen María en la iconografía
de la diócesis de Zamora, Zamora 1989.
L. Réau, Iconografía del arte cristiano, t.
1/v. 2, Barcelona 1996, pp. 81-90.
S. Stratton, La Inmaculada Concepción en el arte español,
Madrid 1989.
M. Trens, María. Iconografía de la Virgen en el
arte español, Madrid 1946, pp. 96-149.
Para más información dirigirse a:
Miguel-Ángel Hernández Fuentes
Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social
OBZAMORA.MCS@telefonica.net
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